R. SANTAMARTA CRÓNICA Un nuevo sistema de comunicación introduce la Red en zonas aisladas de Galicia
19 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.na ingente caravana de automóviles, cámaras y plumillas se adentraba por unas pistas reventadas de la periferia compostelana para comprobar la última apuesta tecnológica en el rural gallego. Se llama CDMA (División de Código en Acceso Múltiple, en su traducción al español) y permite navegar por Internet y utilizar el teléfono al mismo tiempo. Esto supone un sustancial cambio tecnológico que no permitía el anterior TRAC, la apuesta institucional de telefonía que se implantó en en 1992 y que hoy llega a 80.000 usuarios. Sólo dos modelos del innovador CDMA están en funcionamiento en el mundo, los dos en Galicia y ambos en la periferia de Santiago, en Marrozos y Arins. El presidente en funciones de la Xunta, Manuel Fraga, fue el encargado de comprobar su funcionamiento en dos hogares de estas parroquias. «Sí, sí que se oye bien», recalcaba el dirigente autonómico con el auricular en la mano mientras una pantalla reflejaba evoluciones paralelas por la Red. «Cuando se implantó el TRAC estaba por desarrollarse Internet», justificaban los representantes de Telefónica durante la presentación. La otra ventaja entrará por el oído: menor número de interferencias pese a una orografía muy agreste. Es decir, un acceso «no medio do monte» con la misma rapidez y precio que en una urbe. El cambio también es significativo para el bolsillo: cada unidad de TRAC -que no permitía más que la comunicación vocal- costaba unas 400.000 pesetas (2.404,05 euros). La nueva telefonía rural, 150.000 pesetas (901,52 euros) por equipo. Una cantidad que será sufragada por las instituciones a petición de los usuarios del aparato antiguo. Xunta y Telefónica estiman un arco entre 7.000 y 9.000 propietarios. Esta nueva tecnología -que se podrá fabricar en la comunidad- iniciará su despliegue a partir del próximo año, toda vez que el Ministerio de Ciencia y Tecnología saque a concurso la adjudicación de licencias. Los dos equipos que ya funcionan en Santiago son una concesión del departamento de Anna Birulés. Cada antena permite un alcance de diez kilómetros y que el usuario sea un repetidor para el hogar más próximo. La gestión de las frecuencias también correrá a cuenta de la Xunta. La difusión de esta nueva tecnología telefónica, aclaró Fraga, se realizará desde Fontecoba, la estación situada en el Monte Pedroso, a unos kilómetros de la capital de Galicia, Paralelamente, en Lugo se lleva implantando una tecnología intermedia, también pionera, en 1.500 domicilios. ¿Utilidades? Uno de los dueños realiza actualmente tareas de teletrabajo desde el salón de su casa. Y los responsables citaban otras, como la hostelería o la ganadería. La conclusión más gráfica la puso ayer el conselleiro de Cultura: «Un avance terrible».