ONCE de los diecinueve marinos ucranianos del carguero chipriota partieron ayer desde el aeropuerto de Peinador, con billetes que han sido pagados por su Gobierno, con rumbo a Barcelona, para enlazar luego con la capital ucraniana, a la que llegaron a media tarde y, finalmente, a Mariopul, su localidad de origen. Otros dos dejarán Vigo próximamente y cinco, además del capitán, Víktor Kostenko, se quedarán al cuidado del buque. Termina así la dura experiencia de una tripulación que permaneció a bordo de su buque desde enero de este año, y que contó con la ayuda solidaria de varias instituciones benéficas de Vigo, ante la desidiosa actitud del armador, que abandonó barco y marinería.
16 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Las peripecias de estos tripulantes en aguas gallegas son casi el relato de una historia del siglo XIX. En la madrugada del 9 de enero, el carguero pretendía arribar al puerto vigués, pero se vio envuelto en un temporal, y con una carga compuesta por 6.000 toneladas de troncos de madera. Dadas las malas condiciones técnicas del buque, se quedó sin máquina a unas 40 millas al suroeste de Vigo. Poco a poco, el barco fue arrastrado mar adentro. La tripulación fue rescatada por helicópteros de Salvamento Marítimo y de la Xunta ante el riesgo de hundimiento.a ayuda solidaria de varias instituciones benéficas de Vigo, ante la desidiosa actitud del armador, que abandonó barco y marinería. Las peripecias de estos tripulantes en aguas gallegas son casi el relato de una historia del siglo XIX. En la madrugada del 9 de enero, el carguero pretendía arribar al puerto vigués, pero se vio envuelto en un temporal, y con una carga compuesta por 6.000 toneladas de troncos de madera. Dadas las malas condiciones técnicas del buque, se quedó sin máquina a unas 40 millas al suroeste de Vigo. Poco a poco, el barco fue arrastrado mar adentro. La tripulación fue rescatada por helicópteros de Salvamento Marítimo y de la Xunta ante el riesgo de hundimiento.