El Dépor también remonta al líder

Alfonso Andrade Lago
ALFONSO ANDRADE A CORUÑA

GALICIA

XURXO LOBATO

Le pegó con tal mala leche que ni el beso del poste apaciguó el leñazo de Fran. Sólo el gol era premio suficiente para el camibio de orientación de Donato y el sensacional primer toque de Romero, medio tanto. Pero ¿qúe otro galardón podría tener la triangulación entre Héctor, Valerón y Víctor? La avería en el eje de la defensa blaugrana, de escándalo.

07 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Fran, sensacional, volvió a acertar con la portería, pero el partido tuvo otro nombre propio, Juan Carlos Valerón, quien no paró hasta que pudo dedicar un triunfo a su íntimo amigo Manuel Pablo. El canario tomó la medida al partido desde el primer minuto. Enseguida comprendió los espacios que Xavi y el holandés Cocu dejaban a sus espaldas y explotó esa libertad de movimientos para llegar con mucha claridad al ataque. Eso no le impidió orquestar el fútbol de ataque del Deportivo, ni tampoco incrustarse junto a Duscher y Sergio para dar todo un recital de cómo desequilibrar al rival. Una vez más, sensacional el centrocampista grancanario. Pero, una vez más, un primer tiempo de posesión de balón y control del partido para el Deportivo se topó con la inconcreción en el remate. Esto somete al equipo a la tiranía de sus propios errores. Ni Diego Tristán ni Makaay, que tuvieron buenas ocasiones por alto, supieron concretar. Y lo que es peor, la pólvora mojada dio vida al rival en el contraataque. Las permutas entre Luis Enrique y Alfonso, y la presencia constante de Kluivert junto a los pivotes barcelonistas descentró por momentos al centro del campo coruñés. En una de esas jugadas encontró Luis Enrique -el más activo de los catalanes- la senda para habilitar a Kluivert, y la indecisión en la marca castigó a los blanquiazules con el gol. El panorama en el descanso, el habitual últimamente. Por enésima vez, contra corriente. Y por si no fueran suficientes las bajas de Mauro Silva y Manuel Pablo, un mal gesto en un remate lejano noqueaba también a Makaay. Pero cuando el Dépor adelantó sus líneas, toma el mando con decisión y pone a tocar a sus piezas más talentosas no hay equipo que se le resista en Riazor. En esa propuesta futbolística, los rivales reculan y capean como pueden el temporal. El ciclón coruñés no entiende de lesionados. Y con el 2-1, Émerson por Valerón y Pandiani por Tristán. El repliegue, eficaz a tenor del resultado, discutible por el riesgo que entraña contener a un Barcelona volcado.