El escándalo en la sucursal del Banco Gallego de A Estrada se descubrió en octubre de 1994, a raíz de la misteriosa muerte del entonces director Carlos Patiño Fernández. Éste falleció en un accidente -interpretado por muchos como suicidio- en el que su vehículo se precipitó a la ría de Arousa desde el muelle de Vilagarcía. Testimonios de algunos empleados de la oficina confirman que un mes antes el banco había detectado «incidencias» en una inspección rutinaria en la sucursal estradense. Carlos Patiño dirigía además una asesoría en A Estrada desde la que llevaba la contabilidad a muchos empresarios y comerciantes. Tras su muerte, más de una decena de clientes del banco descubrieron que en la contabilidad interna del mismo no figuraban las cantidades que creían ingresadas.