La Xunta propone adaptar al mar el modelo del tráfico aéreo

E. A. A CORUÑA

GALICIA

Reclama que las naves con carga peligrosa lleven práctico dentro de las 12 millas En medio de muecas de asombro de los navieros, el jefe del gabinete del conselleiro de Pesca, Fernando Fernández Domonte, desgranó ayer una propuesta para prevenir los desastres marítimos que se rige por los principios del tráfico aéreo. Fernández apuntó que el dispositivo de separación de tráfico marítimo frente a Fisterra había sido un paso importante, pero «discurre muy próximo a la costa»

17 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Fernández Domonte señaló que Galicia ha vivido cinco grandes accidentes de petroleros y dos de buques quimiqueros. Y en esos casos, el primero en tener que afrontar las indemnizaciones fue el Gobierno autonómico. No es de extrañar entonces que la Xunta esté interesada en hacer un sobreesfuerzo de prevención. Domonte sugirió que el dispositivo de separación del tráfico marítimo discurre demasiado próximo a la costa o, al menos, no lo suficiente alejado como para proporcionar un tiempo de respuesta razonable. Además, los «abusos de ese derecho de paso» por parte de los buques suponen un riesgo añadido que bien justifica la adopción de medidas de refuerzo de la seguridad. Así, Domonte propuso que los barcos que transiten dentro de las doce millas con mercancías peligrosas estén obligados a llevar un práctico a bordo y que estos navíos accedan a los puertos utilizando remolcadores como escolta. Diseñar rutas de entrada a las rías y a las principales dársenas gallegas y mejorar el sistema de información meteorológica -adoptando el que usan los aviones comerciales- son otras de sus aportaciones. Se trata, en definitiva, «de aplicar los principios del tráfico aéreo y adaptarlos al mar», dijo. Análisis de la formación Por otra parte, el secretario general de la Organización Marítima Internacional, William O''Neill, llamó ayer a los estados que forman parte de la entidad a remitir a la OMI datos sobre la formación de los marineros para su análisis en profundidad. Y es que el órgano marítimo pretende tomar un papel activo a la hora de inculcar la cultura de la seguridad, dado que el error humano es una de las principales causas de los siniestros. O''Neill abogó por «una aplicación más rigurosa de la normativa que ya hay» para reducir los accidentes y conseguir «mares más limpios».