Ángel Quintela, cónsul honorario español en el Estado occidental
09 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Ángel Quintela, un madrileño que reside en Perth, ocupa, desde 1985, el cargo de cónsul honorario en el estado occidental de Australia. -¿Cuáles son sus funciones y responsabilidades en relación a Segade Avilés? -Las de ayudarle en todo lo posible y comprobar que el trato que le está dando el Gobierno australiano es el correcto en su situación. No olvidemos que Segade es una persona acusada de tres delitos cometidos en aguas soberanas de este país y él ya se ha declarado culpable de dos. -¿Cómo supo que a bordo del «South Tomi» iban varios españoles? -Cada vez que Australia apresa un buque con españoles a bordo me lo comunica. -¿Qué pasos dio cuando llegó el «South Tomi»? -Lo comuniqué al consulado de España en Melbourne, fui a recibir a la tripulación, me aseguré de que estaban bien y les informé del proceso que iba a emprender Australia. También estuvo un abogado español que se encargó de preparar la defensa. -¿Es el primer caso en el que ha tenido que actuar? -No, el South Tomi es el tercer buque con gallegos apresado por Australia. -¿Afecta a la relación España-Australia? -No creo. Sería distinto si los buques tuvieran bandera española. Lo que sí es cierto es que no beneficia para nada y perjudica la imagen de la pesca española y, sobre todo, gallega, donde creo que hay una fuerte crisis. -Segade cree que las gestiones consulares no fueron del todo correctas. -Yo siempre he actuado según las normas para estos casos. Estuve con él en su llegada a Freemantle, en su ingreso y salida de la prisión de Cannig Vale y le aconsejé que aceptase la oferta de hospedaje de José Prado. Lo que Segade debe comprender es que su situación se deriva de una serie de delitos y que hay un proceso judicial en el que no se puede interferir. -En relación a otros apresamientos, ¿qué diferencias tiene el de Segade? -Su situación es más complicada, pues debe responder a una acusación de desobediencia a la autoridad y se expone a un año de cárcel. Los demás apresados salieron de Australia cuando sus armadores pagaron las multas. -¿Se aventura a vaticinar un desenlace? -Confío y deseo que se resuelva favorablemente para Segade, pero no me extrañaría que la Justicia australiana lo utilizara como ejemplo de escarmiento y le impusiese la pena máxima.