Caprichos de cigüeña

La Voz

GALICIA

RUTH NÓVOA EN DIRECTO En los concellos de Ribas de Sil (Lugo) y Esgos (Ourense) no nació ningún niño en el 2000, según los datos oficiales

18 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

L último niño que nació en Figueiredo, en el concello lucense de Ribas de Sil, se llama José. Y tiene 21 años. Su presencia se hace casi extraña entre las casas de su aldea: muchas derruidas y las pocas habitadas albergan gente mayor, fundamentalmente ancianos. José estudia Forestales en Lugo. A Figueiredo se desplaza los fines de semana y durante las vacaciones. Evidentemente, allí la vida social es prácticamente inexistente. «Para salir tengo que coger el coche; aquí me resulta imposible encontrar gente de mi edad», dice. «Me gustaría vivir en mi aldea, tener mis críos aquí, pero no creo que sea posible. ¿Qué haces cuando tengan que ir al instituto? Y laboralmente no hay posibilidades. La cosa está chunga», añade. Preguntar por nacimientos recientes en cualquier parroquia de Ribas de Sil -san Clodio, Peites, Casares...- genera expresiones de sorpresa: «¿Embarazadas? ¿Aquí?». Los vecinos utilizan los dedos para contar los bebés y se afanan en recordar algún alumbramiento en el 2000, sin conseguirlo. El dato apuntado por la Xunta se confirma debido a varias razones: la escasez de parejas jóvenes y las ventajas de asentar al niño en concellos con más servicios. Nacer al otro lado del Sil, en Quiroga, multiplica las posibilidades de conseguir una plaza en una guardería, por ejemplo. Pero también hay que tener en cuenta la casualidad. En San Clodio nacieron tres niños en diciembre del 99. Y el siguiente parto no se produjo hasta principios del 2001. Caprichos de cigüeña. Bautizos, haberlos hailos. Así constan, pulcramente apuntados, en el registro parroquial de Esgos correspondiente al año 2000. En este concello ourensano, muchos vecinos desmienten los datos que aseguran que el pasado año no nació ningún niño. Hacen memoria, apuntan una cifra y explican: los partos se producen en Ourense y muchos de los padres asientan allí a sus hijos por cuestiones laborales y escolares... Pero las calles de Esgos están llenas de niños, y más durante el verano. Cierto que muchos de los chavales sólo visitan sus pueblos en agosto. Pero ayer todavía permanecía ingresada la última vecina que ha dado a luz. Su niño tiene tres días. Descenso demográfico sí, pero cierta recuperación en pueblos como Esgos, dormitorio de la capital ourensana. Un simple vistazo al tablón del Concello permite comprobar que incluso la Diputación Provincial patrocina un programa denominado Ourense lúdico para ocupar el tiempo de ocio de los más pequeños. Una clara radiografía La radiografía está clara. Los más mayores se lamentan de que «a mocidade escape á cidade»; los matrimonios jóvenes quieren vivir en sus aldeas, pero el ritmo de la sociedad actual les pasa factura; y los niños lo tienen claro: sobra gente con la que jugar.