Raúl brinda la final esperada

Alfonso Andrade Lago
ALFONSO ANDRADE A CORUÑA

GALICIA

El Madrid se medirá al Deportivo tras superar al Cruz Azul en los penaltis

10 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Porque a Raúl le dio la gana en una genialidad y porque la buena actuación de Iker Casillas en la tanda de penaltis así lo quiso, pero la esperada final Deportivo-Real Madrid de este emocionante trofeo Teresa Herrera estuvo en un tris de no celebrarse. El guardameta detuvo tres lanzamientos. Sin Zinedine Zidane vestido de corto, pero con mucha clase en los dos equipos, los blancos forzaron in extremis su derecho a la torre plateada. Solari lanzó la última pena máxima de la serie y liberó las gargantas de un buen número de seguidores blancos, bastante escondidos hasta el gol de Raúl. Así, el público coruñés tendrá el premio esperado, el partido más deseado, la final de las finales de los torneos veraniegos esta temporada. La cita, esta noche, a las 21.30 horas. En la semifinal disputada anoche, un casi desconocido Cruz Azul demostró por qué ha sido finalista de la Libertadores hace un mes. Los mexicanos tienen un equipo no muy físico, pero repleto de jugadores de calidad, suficiente para bailar a todo un Real Madrid. De todas formas, el partido se desequilibró también por la diferencia de preparación entre uno y otro conjunto en este momento. No había más que ver la presión que ejercían los americanos y las complicaciones para tapar que tenía el Real Madrid. Lo mejor que le pudo pasar al Real en el primer tiempo fue salir de una pieza, después de que el Cruz Azul pasase a los de Del Bosque por la batidora. Y eso que monsieur Burrull premió el piscinazo de Figo con un penalti bastante ridículo. Los del Cruz Azul, que jugaron mejor que su rival, no daban crédito cuando, apenas iniciado el partido, bañaban en olés las primeras combinaciones de tanteo. Tal vez por eso se tomaron tan en serio el encuentro. Y tal vez por eso sacaron los colores al Real, que tuvo que recurrir a las faltas y que se fue al descanso con tres amarillas. Los mexicanos -más rodados que los blancos, es cierto- agradaron por su fútbol alegre, con jugadores de gran habilidad como Moreda, Zepeda, Pinheiro o Vitorino -magistral-. Es curioso que los mejores momentos del Madrid llegasen después de la expulsión de Hierro, que se llevó una buena bronca del público por su negativa a abandonar el banquillo una vez excluido del encuentro. Zepeda se llevó los honores del gol después de parar con clase un excelente envío de Mora y de fusilar sin piedad a Casillas, que fue el mejor jugador del Real. Los de José Luis Trejo sorprendieron por una presión bastante pegajosa y por las agregaciones envenenadas de jugadores de segunda línea, que rompieron varias veces la zaga castellana por pura habilidad.