ANTÓN SALGADO OPINIÓN
09 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Quienes hemos dedicado toda una vida profesional a la comunicación marítima estamos capacitados para valorar las innovaciones tecnológicas y sus resultados y, en nuestro análisis, también podemos juzgar a aquellos que, teniendo responsabilidades en la seguridad de la vida humana en la mar, desconocen las nuevas tecnologías y sus aplicaciones. En estos últimos meses, el hiperactivo subsecretario de Fomento lo mismo presenta la campaña de seguridad para la náutica de recreo que diserta sobre la radiobaliza personal. Bien haría en exigir a sus asesores las certificaciones que acrediten experiencia y manejo de los nuevos sistemas de comunicaciones y conocimiento de las resoluciones sobre acuerdos de los países signatarios de la Organización Marítima Internacional (OMI), para que no se repitan ridículos como la búsqueda del buque Zafir, el naufragio del yate Txindoki y otros sucesos que todavía están sin aclarar. Todo está controlado, hasta las denuncias de los titulados en Marina Civil, al dejar constancia de que los autodespachos de los buques atentan contra la seguridad marítima, siendo silenciados por el subsecretario de Fomento alegando que se trata de intereses corporativos. Y en septiembre, desembarca la OMI en A Coruña. ¡Dios nos coja confesados!.