Huelga de instrumentos caídos

Ruth Nóvoa de Manuel
RUTH NÓVOA OURENSE

GALICIA

MIGUEL VILLAR

La Banda Municipal de Ourense amenaza con dejar de tocar para cobrar las mensualidades atrasadas

03 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La música amansa a las fieras. O a lo mejor no. Durante las últimas semanas, los integrantes de la Banda de Música Municipal de Ourense no han sido, precisamente, el mejor ejemplo de este dicho popular. Y es que hasta el día de ayer, los cuarenta músicos que forman parte de la agrupación estaban pendientes de cobrar el sueldo correspodiente a los dos últimos meses. Dicho en pesetas: un total de cinco millones, adeudados por el Concello, y motivo suficiente para generar tensión y descontento entre clarinetes y trombones. Hasta que decidieron forzar la solución. El recurso fue sencillo: huelga de instrumentos caídos. El jueves comunicaron al Concello su firme intención de abandonar sus compromisos veraniegos. En concreto amenazaban con no tocar en la villa ourensana de Verín, en una actuación programada para las once de la noche de ayer en la Praia Fluvial. Finalmente partieron hacia Verín a las seis de la tarde, medianamente satisfechos, y dispuestos a tocar. Una huelga de músicos en pleno mes de agosto, cuando la concentración de festejos por metro cuadrado alcanza en Ourense cotas altísimas, fue capaz de hacer reaccionar al Concello. En menos de 24 horas, se hizo efectivo el libramiento de la cantidad correspondiente al último mes. Los instrumentos de la banda ourensana volvieron a sonar cuando los bolsillos de sus músicos lo hicieron. Tras la anécdota queda el conflicto generado por la situación del grupo. Así que el pago de ayer es, tan sólo, un punto y seguido. La polémica El impago se debe, según la oposición socialista, a una medida de presión por parte del gobierno municipal, que pretende convertir a la banda en agrupación privada a través de un convenio que no todos reciben con satisfacción. Según los populares se trata de una decisión del interventor municipal después de que el Consello de Contas calificase de irregular la forma de pagar los 42 millones destinados a la banda en el presupuesto anual. Los músicos están ahora pendientes de una reunión que aclare su futuro y regularice su situación. Es en lo único en lo que coinciden gobierno y oposición: en la necesidad de dotar a la banda de un soporte legal adecuado tras años de «irregularidades históricas». Utiliza la denominación de municipal, pero ninguno de los músicos es funcionario del Concello. Su contraprestación sale de las arcas municipales pero, según la oposición municipal, existen lagunas fiscales. La cuestión queda en el aire. Que siga la música.