«El juez impone las penas mínimas porque sabe que cambiarán cuando lo haga el poder político»
GALICIA
Fernando Sequeros Sazatornil, fiscal del Tribunal Supremo
23 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Aunque su especialidad es la legislación sobre drogas, Fernando Sequeros Sazatornil, profesor universitario y fiscal del Tribunal Supremo, habló ayer del acoso sexual, en el marco de las conferencias que se celebran en Sada. Sequeros, que ha publicado varios estudios sobre el tráfico de drogas, ofreció una versión crítica sobre la legislación vigente en el campo de los acosos sexuales, y abogó por un cambio ya que «muchas veces -afirma- las penas impuestas no son ejemplares». -¿Jurídicamente, cuando hay acoso sexual? -Cuando un compañero de trabajo o un superior solicita favores sexuales dentro de una relación laboral, intimidando o humillando al acosado. Quedan cosas fuera. Por ejemplo, no es acoso si un empleado se dedica a perseguir a su jefe. -Tendría poco futuro en la empresa... -Pero es que existen otras lagunas más graves, relacionadas con el exhibicionismo. Los exhibicionistas no cometen ningún delito de acoso si muestran sus intimidades ante un mayor de edad. Pueden darse casos, y de hecho se dan, en que un superior practique exhibicionismo con una empleada, o que la obligue a ver prácticas peores, y eso no está tipificado. -¿Qué penas se pueden imponer por acoso sexual? -Entre 6 y 24 arrestos de fin de semana, en los casos considerados más graves. -No creo que les baste a las víctimas... -No es un castigo ejemplar. No le supone demasiado a mucha gente pasar unos fines de semana en la cárcel. Mantienen sus puestos de trabajo, sus ingresos... Llevo tiempo luchando por un cambio que suponga penas mayores. -Sobre su labor profesional, ¿por qué el fiscal pide mucho y el juez da poco? -Siempre se impone la pena mínima porque el juez desconfía de las leyes, de las normas. Sabe que cambiarán cuando lo haga el poder político, y por eso elige las menos traumáticas para el reo. -Muchas veces eso puede ser una injusticia. -No lo hacen en todos los casos. Los reincidentes sufren penas mayores, y los implicados en delitos graves como el tráfico de drogas. A los peces gordos no los cogen porque no dejan resquicios en sus acciones para aplicar la ley. Se coge la droga, pero no al dueño.