Anna Birulés ve bien que las universidades gallegas se quejen de la escasez de ayudas a la investigación
12 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Prosigue el carrusel semanal de ministros por San Caetano. El de Defensa, Federico Trillo, abrió fuego el lunes. Ayer fue el turno de Anna Birulés, portadora de una cartera que aún huele a nuevo, Ciencia y Tecnología. La ministra rubricó un acuerdo marco de cooperación con la Xunta en materia de investigación, que tiene en el Centro Tecnolóxico do Mar su primer proyecto. Birulés dejó a su paso un halo de optimismo. Un ramillete de buenos propósitos que lució con tanto gusto que no tuvo reparo en apurar su estancia, ya sin Fraga, con una rueda de prensa de última hora en el mismo aeropuerto de Lavacolla. La que fue directora general de Retevisión aplaudió la transformación de Galicia -«quién la ha visto y quién la ve»- y su crecimiento en los planos económicos y de bienestar, y en el campo de políticas de Investigación y Desarrollo (I+D). La ministra hizo prueba de esa facilidad para nadar contracorriente que lleva a gala el político avezado. Y salió a flote ante asuntos tan espinosos como la escasez de apoyo a la investigación, que está motivando la fuga de cerebros a otros países. Birulés manejó con soltura la paradoja: valoró como «elemento positivo» el lamento de los rectores gallegos por la escasez de recursos económicos del ministerio para investigación. En opinión de la ministra, esas quejas son la mejor prueba del dinamismo de las universidades gallegas. Otra cosa es que los rectores tengan razón: el ministerio destinará 6.000 millones hasta el 2002 para infraestructuras científicas y tecnológicas en las universidades gallegas. Anunció la ministra que habrá más dinero, siempre que las instituciones académicas confirmen su buen comportamiento en la línea de excelencia, e implicándose cada vez más con el ámbito productivo. Otro ejemplo. El Ministerio de Ciencia y Tecnología ha creado, por medio del Programa Ramón y Cajal, 800 contratos para facilitar a los universitarios españoles el acceso a la carrera de investigador. La demanda en las universidades se acerca ya a las 3.000 personas. Ese desfase también es positivo para la ministra, porque así los centros pueden evaluar y escoger a los mejores. «Claro que quedarán muchas demandas sin cubrir, pero se escoge y se prioriza», resolvió Anna Birulés en otro alarde de ciencia positiva. La ministra abogó, en fin, por la experiencia, que es, como se sabe, la madre de la ciencia. El padre es el raciocinio.