La policía vincula a Vioque con la cocaína desde 1990

J. Á. FARIÑAS A CORUÑA

GALICIA

Su proveedor sería Pastor Perafán, el último de los grandes capos colombianos Pablo Vioque Izquierdo, detenido el lunes como supuesto jefe de una banda de narcotraficantes, aparecía en una investigación policial desarrollada hace una década como uno de los cerebros de una organización internacional afincada en España dedicada al tráfico de cocaína a gran escala.

01 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Así se desprende de la investigación que llevaron a cabo dos secciones de la policía de Madrid y Valencia en el año 1990, en las que el letrado aparece vinculado a Pastor Perafán, el último de los grandes capos colombianos. Un tipo forrado de dinero, con un proceso judicial abierto en el que se juega veinte años de cárcel, y muy conocido desde hace más de una década, ¿cómo se puede entender que acabe cayendo en manos de la policía como presunto cerebro en España de una de las mayores redes de distribución de cocaína? En la historia están las claves y la de Pablo Vioque está plagada de antecedentes, si no penales, sí judiciales que ayudan a entender esta paradoja. El abogado extremeño, al que la opinión pública asociaba desde hace más de una década como asesor de los nuevos ricos gallegos que proliferaron como las setas en el entorno de las rías durante las últimas décadas, era investigado por la policía desde entonces como uno de los cerebros de las redes de distribución de la cocaína colombiana en Europa, fundamentalmente España e Italia. La cuenta atrás en la particular carrera delictiva de Pablo Vioque, al menos policialmente, empezó el 4 de diciembre de 1990, cuando el Grupo 13 de la sección de estupefacientes de la Brigada de Policía Judicial de Madrid, y el Grupo 8 de la sección de estupefacientes de Valencia iniciaron una investigación en torno a una organización internacional afincada en España dedicada al tráfico de cocaína a gran escala, que podría estar moviendo media tonelada de droga cada dos semanas. El primer elemento del grupo identificado fue un tal Antonio que resultó ser un colombiano que utilizaba los nombres de José Luis Díaz Granados y Rodrigo Antonio Zambrano Ariega. Tres meses más tarde, la investigación se amplió a Zaragoza, donde se localizaron a otros miembros de la red. Allí fueron intervenidos cuatro kilos de cocaína, pero la organización ni se inmutó. Llamadas a Arousa Hasta finales de mayo de 1991, no se logró identificar al colombiano Lorenzo Antonio Jiménez Quinceno, Alberto, que era la cabeza de la red en Madrid. Éste había estado alojado dos meses antes en un hotel de Valencia desde donde había realizado dos llamadas telefónicas a la comarca de Arousa. En junio de ese mismo año, la organización perdió otros 15 kilos de cocaína en Valencia procedentes de Galicia. Alberto fue informado telefónicamente de que «al hermano de Antonio le han robado quince pesos». Meses más tarde, concretamente el 15 de junio de 1991, al día siguiente de la detención de Alfredo Bea Gondar en relación con un alijo de 30 kilos de cocaína intervenidos en Madrid, era el propio Alberto quien informaba a otro interlocutor colombiano que «el amigo Leopoldo ayer tuvo un accidente y está en la clínica». Del contexto de las conversaciones, según los encargados policiales de la investigación, se desprendía que la organización no consideraba grave el accidente. No obstante, el hecho fue aprovechado por la organización para extremar las medidas de seguridad: Alberto cambió de domicilio, de coche y de teléfonos. Un mes más tarde, los responsables de la investigación pidieron al juez la intervención de nuevos teléfonos para tratar de llegar a la identidad de una pieza clave: un tal Felipe que residía en la comarca de Arousa. Este personaje podría permitir llegar a saber cómo llegaba la droga hasta la península y dónde se almacenaba.