Perseguida por la desgracia

M. GROBA VIGO

GALICIA

Una vecina de Vigo fue atropellada dos veces, uno de sus hijos fue asesinado y otro, preso en Cádiz, tiene sida Inés Romero Zapata, «La Uruguaya», es una vecina de Vigo de 58 años que, por motivos humanitarios, pide la excarcelación de su hijo. Jorge, enfermo de sida, está preso en el penal de Puerto de Santa María tras ser condenado a siete años de cárcel por un pequeño delito. Inés y sus diez hijos fueron objeto de malos tratos durante años por parte del cabeza de familia.

29 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Inés Romero fue juzgada y salió absuelta por la muerte de su marido, alcohólico y muy agresivo, que murió quemado en su casa. Otro de sus hijos, que se criaron en residencias, reformatorios y el mundillo de la droga de la calle Marín, apareció hace un año bajo el puente de Rande, sin cabeza ni brazos. Ella también fue atropellada dos veces. Toda una vida azotada por la desgracia. Esta uruguaya de 58 años llegó a Vigo, embarazada, en mayo de 1976 con su marido y sus siete hijos. Se trasladaron a una pensión de Pontevedra y nacieron otros tres niños. Algunos de los diez pequeños se criaron en la residencia Príncipe Felipe, de Pontevedra, y en otros centros benéficos, debido a los constantes problemas económicos y de malos tratos que sufría la familia. Años después consiguieron una vivienda de protección oficial en Coia, un piso de la calle Marín «que aún estoy pagando», afirma. El cabeza de familia trabajaba como marinero, aunque «bebía mucho y se ponía muy violento; cada vez que volvía de la mar me pegaba», dice Inés. La última paliza, explica, tuvo lugar el 27 de noviembre de 1989: «Me pegó mucho y me escapé de casa». Ese día, cuando esperaba un bus, fue detenida. «Mi marido había aparecido muerto por asfixia en casa y creían que lo había matado yo», dice. Fue juzgada por un presunto homicidio y salió absuelta. Durante una larga temporada, Inés vivió con algunos de sus hijos en pensiones pagadas por el Concello y entidades benéficas, ya que no tenía fondos para arreglar su casa. Finalmente consiguió el dinero, pero a un alto precio: «En 1992 me atropelló un coche, que intentó darse a la fuga -accidente del que arrastra secuelas-, y me dieron cuatro millones y medio, con los que puse mi casa muy bonita». Inés logró recuperarse de este atropello, pero al año siguiente fue arrollada por otro coche.