El Dépor se vació, pero Riazor no fue suficiente para pasar

Alfonso Andrade Lago
ALFONSO ANDRADE A CORUÑA

GALICIA

Los coruñeses hicieron un partidazo y se quedaron a un gol de las semifinales Los blanquiazules demostraron que son todavía más equipo que un Leeds United rocoso, serio y bien armado, que supo administrar, aunque con apuros, la ventaja adquirida en su estadio en el fortín gallego. Pero para el recuerdo quedará la brillante campaña del campeón de la Liga española, un novato en la Liga de Campeones, y la memorable actuación ante los británicos. Víctor, un afilado estilete por la banda; Romero, Naybet y Manuel Pablo, otros tres atacantes más; Djalminha, de director de orquesta, y Fran, excepcional.

17 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El Deportivo dio todo un espectáculo ofensivo que el colegiado italiano zanjó antes de tiempo. El Deportivo movió al Leeds como quería Irureta, por las bandas, aprovechando la movilidad de los dos interiores y la profundidad de los laterales. Sólo así se supera la pegajosa y ordenada presión del Leeds. Pero los centros sobre la portería británica tenían la dificultad añadida de superar las altísimas torres del rival. Y el Dépor lo consiguió, y creó peligro tanto en el área del Leeds United como desde el exterior, en varios disparos que no entraron porque la diosa fortuna no lo permitió. Roy Makaay, Fran y Romero enviaron tres balones a los palos. El conjunto británico jugó también sus bazas, amparado en el colchón de goles sobre el que los blanquiazules se durmieron en Elland Road. Djalma es gélido y sólido por dentro como un iceberg. Toma carrerilla, camina despacito y con la vista en el portero; después aguanta, aguanta y aguanta hasta que Martyn se va al suelo. Sólo entonces dispara hacia el lado contrario, y la bola hace senderismo hacia la red, mansamente, a velocidad de crucero. Soberbio y esperanzador. Quedaba todo un mundo. Fue una pena que no entrase el segundo antes del descanso. Walter Pandiani, Fran, Makaay, Víctor... Casi todos tuvieron ocasiones para mojar. Mauro Silva contra todo el centro del campo del Leeds. Parecía una lucha desigual. La práctica demostró que lo era, pero en perjuicio de los ingleses. El brasileño aguantó en solitario y se bastó para mover al equipo y proteger a sus centrales. Los ingleses jugaron apretados como melón en maceta. Abrirlo no era asunto sencillo. Y tres veces, mucho menos. Dacourt y Batty estrecharon el cerco sobre Djalma; O''Leary sabía dónde tenía que doblar la guardia. Con el brasileño muy vigilado, Fran eligió el mejor día para recuperar su buen tono. El jugador de Carreira hizo un partido formidable. Mills, superado claramente por O Neno, le hizo un harakiri al orgullo y ya no la rascó en toda la noche. Y si Djalma es el arte, Fran es la inteligencia. Qué listo estuvo para sacar esa falta sorpresiva y esperanzadora, que Valerón le puso en la bota a Diego Tristán en el segundo del Deportivo. Los denodados intentos de última hora, a la desesperada no tuvieron el premio merecido.