Cómo hacer las Galicias

Mario Beramendi Álvarez
MARIO BERAMENDI SANTIAGO

GALICIA

La Xunta abrirá oficinas en Argentina y en Uruguay para orientar laboralmente a los hijos de emigrantes

28 mar 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La tecnología avanza tan rápido como el hambre. Unos navegan en Internet y otros, en cambio, lo hacen en patera. Paradojas y contrastes. Miles de gallegos emigraron a Argentina y Uruguay entre 1940 y 1960 empujados por los poderosos brazos de la miseria. Y ahora, esas mismas manos, devuelven a sus hijos y nietos al otro lado del charco. Antes se hacían las Américas. En la actualidad, esos jóvenes forman una tediosa cola y dibujan una serpiente humana para hacer las Galicias. Argentina languidece, como un cetáceo varado en la playa: el crecimiento económico del 2000 no superó el 0,4% y tres de cada diez trabajadores están en paro. Muchos de ellos, son los descendientes de aquellos 290.000 emigrantes gallegos. Para facilitar su regreso, la Xunta ha decidido cruzar el charco: Familia abrirá una oficina de orientación laboral en Buenos Aires y otra en Montevideo. El objetivo es evitar que los jóvenes desembarquen sólo con la maleta, desorientados, al igual que hicieron sus antecesores. Por eso, los centros de Argentina y Uruguay tendrán acceso a los datos del Servicio Galego de Colocación. La oficina empezará a funcionar en abril y estará ubicada en el Centro Galicia. Según el acuerdo suscrito ayer por la Consellería de Familia y la Cámara de Comercio de Santiago, dos personas trabajarán en Argentina y una tercera en Galicia. El servicio de asesoramiento de Montevideo, que dispondrá de un orientador, estará listo antes del verano. Sectores La ayuda que presta la Xunta a Argentina plantea el interrogante de dónde van a trabajar todos los jóvenes que regresen. Familia dice que hay varios sectores que demandan empleo. Son las áreas de nuevas tecnologías e informática, construcción, encofradores, instaladores de gas, agricultura bajo abrigo, pesca de altura y explotación de la madera. López Besteiro, Amarelo de Castro y los promotores de la iniciativa se mostraron ayer convencidos de la integración laboral de los inmigrantes. Y ellos, quizás, volverán a Galicia con un deseo. Que no se repita la historia con sus hijos y sus nietos.