España golea y aburre

La selección endosó cinco tantos a la inocente Liechtenstein, aunque en ningún momento divirtió a sus seguidores La selección española de fútbol goleó al conjunto de Liechtenstein (5-0) en un encuentro valedero para la clasificación del Campeonato del Mundo del próximo año. Pese a los cinco goles, el juego del equipo que entrena José Antonio Camacho no mejoró respecto a pasados compromisos. Sólo la ingenuidad de los jugadores del equipo centroeuropeo permitió que España tuviera una noche plácida, con el estadio de Alicante abarrotado de público.

REUTERS

ALICANTE.

El estadio del Hércules se llenó hasta la bandera para ver a España. La afición se lo tomó en serio, mientras Camacho volvía la vista atrás para reunir de nuevo a los centrales de Clemente, Hierro y Nadal junto a los deportivistas Manuel Pablo y Romero. La batuta del equipo estaba en poder de Guardiola, con Helguera por delante, cansado y saturado de partidos. Fue como si no hubiera pasado el tiempo. Mendieta intentó darle alegría a la banda derecha y Munitis salió dispuesto a empacharse de balón, cosa lógica en quien apenas juega en su propio equipo. Arriba, Raúl y un trotón Moreno se partían el pecho al estilo camachista de toda la vida.Camacho, como en las épocas más remotas, se propuso ganar por bemoles y españolía. De entrada, el fútbol era el gran ausente ante un equipo de barrio, modoso y educado, que ni siquiera protestaba las desmedidas entradas de Hierro. En este estado de cosas, el aburrimiento se adueñó de la plácida noche mediterránea.Sólo un par de tímidos intentos del madridista Raúl rompieron el sopor en los minutos iniciales, además de una falta desde el pico del área que Guardiola estrelló en el palo. Justo a los veinte minutos, Mendieta sirvió un centro a la cabeza de las hormigas y Helguera apareció por el segundo palo para cabecear en plancha y a ras de suelo el primer gol de la noche. La afición agradeció el regaló. En tierras de Azorín, resulta difícil describir las cosas bien a su pesar.Sin ideasLa selección no aportó ni ideas, ni desarrollo, ni definición. No era fútbol, era un trámite de obligado cumplimiento. Javi Moreno no parecía una figura para la selección, sino un futbolista sobrevalorado. Entre bosteza y bostezo, el personal se solazaba silbando Paquito, el chocolatero y echaba de menos a esos jugadores que podían sembrar el campo de calidad.Alguien debía de estar preguntándose para qué cuatro defensas y doble pivote. Camacho y el equipo no daban sensación de saber muy bien hacian donde estaba el norte. Iker tocó su primer balón a los cuarenta y siete minutos. Lo imprescindible era ganar, pero todo el mundo quería pedirle a España algo más. Pese al cinco a cero, si lo visto hubiera llevado la firma de Clemente, a estas horas ya habría sido linchado en la plaza pública. Hay que agradecer, en este aspecto, que haya sido Camacho. Se evitó una probable tragedia, pero casi nos dormimos en las gradas.

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