Desde el momento de su llegada del mercante Eugen Rothenhoefer a las instalaciones portuarias bilbaínas, empezó a generar unos gastos que la autoridad portuaria competente pretende cobrar en vano desde entonces. El último intento data del pasado cinco de junio. El escrito remitido por la Autoridad Portuaria de Bilbao al juzgado insiste en los «cuantiosos gastos acumulados como consecuencia de la estancia y conservación del referido buque». El juzgado bilbaíno se limitó a informar de las sentencias absolutorias recaídas en el proceso que afecta a este barco y a recordarle la necesidad de mantener la actual situación hasta que no conste fehacientemente en autos la titularidad del barco. Si la Autoridad Portuaria de Bilbao quiere cobrar, Marcial Dorado está empeñado en que le devuelvan el barco y el tabaco o que le indemnicen adecuadamente. La devolución del barco fue solicitada por duplicado. La pidieron los representantes procesales de la empresa que figura como titular del mismo y la del propio Marcial Dorado. La juez de Barakaldo entiende que tal pretensión no puede prosperar, al menos de momento, porque de las propias sentencias absolutorias de los diferentes acusados «se desprende de forma meridianamente clara que los hechos origen de las actuaciones deben de conceptuarse como de contrabando». La juez tampoco considera que esté suficientemente acreditada la titularidad del barco por parte de la naviera alemana que lo reclama.