¿Se fue de la lengua Garzón?

J. C. ORTIZ A CORUÑA

GALICIA

MONDELO / DUEÑAS

Las revelaciones de su biografía pueden apartar al juez de uno de sus sumarios estrella, la operación Temple «Sinceramente, Vila, usted lo tiene difícil, pero podría tenerlo mejor», le espetó un buen día el juez Baltasar Garzón al supuesto narcotraficante gallego José Manuel Vila Sieira. Quien lo tiene ahora difícil es el magistrado. La reproducción del interrogatorio de Vila Sieira, relatado con una minuciosidad sorprendente por Pilar Urbano en su libro «Garzón, el hombre que veía amanecer», puede apartar al juez de uno de sus sumarios más queridos: la operación Temple, en la que se requisó un espectacular alijo de cocaína y en la que se probó la estrecha conexión entre los narcos gallegos y los cárteles colombianos.

07 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

La periodista Pilar Urbano declarará hoy lunes como testigo ante el juez de la Audiencia Nacional Guillermo Ruiz Polanco. El magistrado deberá resolver la recusación presentada contra su colega Baltasar Garzón por uno de los procesados en el sumario de la operación Temple, que se saldó con el segundo mayor alijo de droga intervenido en el planeta: un total de quince toneladas de cocaína. Pero, ¿quién es Ruiz Polanco? Aparte de ser el titular del Juzgado de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional, es, en cierto modo, una víctima de Baltasar Garzón. Éste le desautorizó en junio del año pasado a propósito de la polémica excarcelación del supuesto narcotraficante pontevedrés Alfredo Cordero. Ruiz Polanco ordenó ponerle en la calle en una sorprendente decisión que le costaría muy cara: la Fiscalía Antidroga le recusó y, más tarde, el Consejo General del Poder Judicial acordó abrir una investigación después de que se conociera que el letrado que tramitó la excarcelación era amigo del magistrado. Garzón, a quien le tocó resolver la recusación, declaró nulo el auto de la puesta en libertad y ordenó el reingreso en prisión. La recusación quedaría desestimada por una cuestión de fondo. Ya no importaba. Alfredo Cordero estaba otra vez entre rejas. Primera persona Todo comenzó hace un mes, cuando Plaza y Janés sacó al mercado Garzón, el hombre que veía amanecer. La parte sustancial de la obra son entrecomillados en los que el juez revela en primera persona hechos, opiniones e impresiones sobre su labor en la Audiencia Nacional. La autora ha insistido en que los «secretos desvelados en el libro» son obra suya y no de Garzón. Así, buena parte del capítulo titulado Como agua para chocolate se dedica a narrar, muchas veces en primera persona, su lucha contra el narcotráfico a gran escala, y muy especialmente, detalles de la operación Temple. La pregunta es: ¿Se extralimitó Garzón en sus confesiones a la periodista?