El Celta se inyecta una dosis de moral al ganar al Valladolid

JUAN VILLAR VIGO

GALICIA

M. MORALEJO

El Celta consiguió ayer una victoria muy trabajada que le insufla al conjunto de Víctor Fernández una importantísima dosis de moral después de un mes sin conseguir un triunfo. El brasileño Edú marcó su primer gol con la camiseta celeste, que se unió al conseguido por Karpin.

29 oct 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

La buena disposición del Valladolid sobre el terreno de juego unida a la poca confianza que de salida tenían los célticos impidió que el balón circulase con fluidez a pesar de que fue el conjunto de Víctor Fernández el que tomó la iniciativa en el juego desde el primer minuto. Las únicas aproximaciones con cierto peligro durante todo el primer tiempo fueron viguesas, aunque no conseguían inquietar a Ricardo. Faltaba claridad de ideas en los últimos metros. A falta de juego, sólo cabía esperar que en cualquiera de las aproximaciones al área rival, la sólida zaga albivioleta cometiese un mínimo error. El gol llegó en un rechace que le quedó a Karpin después de un centro de Giovanella. Al estilo de Laudrup El encuentro entró en un periodo de juego brusco, que tras varias tarjetas amarillas para futbolistas de ambos bandos concluyó con la expulsión del lateral zurdo rival Marcos por doble amonestación. El Valladolid se quedó con diez en las postrimerías del primer tiempo y el Celta comenzó a encontrar una mayor fluidez en sus triangulaciones. Una lesión de Benni McCarthy propició el debut del brasileño Edú en Balaídos después del descanso. Horacio Gómez había comentado en la presentación de este futbolista que le recordaba a Laudrup. Para corresponder a su presidente, el centrocampista le dio un pase al primer toque a Catanha que hizo recordar al danés. Sin embargo, el Celta salió muy frío al terreno de juego después del descanso y le costó hacerse dueño del balón ante un rival en inferioridad. Con una mínima ventaja en el marcador la grada no respiraba tranquila a pesar de que el Valladolid no era capaz de llegar con claridad a las inmediaciones de Pinto. Los castellanos buscaban el área en balones aéreos que la defensa céltica fue capaz de dominar con acierto. Los vallisoletanos tenían que arriesgar para buscar el empate, con lo que dejaron muchos huecos atrás que permitían la salida al contragolpe del Celta. La presencia de Edú y Catanha como jugadores más adelantados pronto se convirtió en una pesadilla para la despoblada zaga rival. Su rapidez de reflejos a la hora de mover el balón en los contragolpes propició la llegada del segundo gol. Fue una nueva combinación entre Catanha y el propio Edú, que en esta ocasión no perdonó. Una nueva pared entre los dos brasileños estuvo a punto de ocasionar la llegada del tercer tanto. Con los tres puntos ya embolsados, el colegiado descontó varios minutos y en esta prolongación llegó el tanto del Valladolid, en una gran acción de Ciric, que culminó una buena recepción con una vaselina sobre Pinto. El gol no sirvió para empañar un triunfo sin demasiada brillantez.