El lucense es el gallego que llega más alto en el PSOE desde Pablo Iglesias Otoño de 1981. La caravana socialista pasa por Palas de Rei con González al frente. Le acompaña un muchacho del pueblo: José Blanco López, un estudiante situado ya junto al ganador. Diecinueve años después, se ha convertido en secretario de organización del PSOE; el gallego que llega más alto desde que Pablo Iglesias fundara el partido. «Nadie conoce como él los tejemanejes», afirman sus compañeros. Ahora Pepe Blanco es el nexo de Touriño con Zapatero.
28 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.La leyenda dice que «Pepe Blanco piensa en el partido incluso cuando duerme». «Los demás tenemos nuestros trabajos. Él sólo tuvo una profesión: el partido», explica uno de sus actuales compañeros en la ejecutiva gallega. Los políticos profesionales no están muy bien vistos. Quizá por ello esa dedicación plena parezca un defecto, pero Blanco la ha convertido en una de sus grandes virtudes. La otra, en la que coinciden amigos y enemigos, es su «instinto de poder, su capacidad para identificar al ganador para progresar junto a él». «Hace años que me dicen que está muy bien que ascienda, porque así se la va a pegar, pero ya no me lo creo», confiesa uno de sus más acérrimos adversarios. «É un tío listo, moi falador e moi hábil», comenta un antiguo dirigente del que PSdeG fue su compañero de ejecutiva en 1982. A comienzos de los 80, llegó a Santiago a estudiar Derecho, justo cuando nacía la autonomía y surgía una nueva clase política. Blanco invirtió su tiempo en la diversión y la política, según recuerda uno de sus amigos de entonces. «Estabamos siempre en una cafetería jugando a las cartas. Él tenía una agenda de cuero y desde un teléfono de monedas arreglaba el país», explica. Como protegido de Presedo, a mediados de los 80 Blanco empezó a trabajar de funcionario liberado, a sueldo del partido, para la ejecutiva gallega. El lucense preparaba los viajes del secretario general y se pateaba las agrupaciones, tejiendo una red de apoyos. En el 89, con sólo 27 años, Presedo lo impuso en el Senado por Lugo. Así Blanco regresó a la ciudad donde había surgido su vocación política, de la mano del actual alcalde, Clemente Orozco, que ahora es su protegido.