El delegado regio realizó un repaso por los principales problemas sociales, incluida la violencia doméstica La lluvia se llevó por delante la vistosidad de los actos previos a la ofrenda al Apóstol. El día amaneció frío y en el Obradoiro faltó el calor humano de anteriores ediciones para presenciar el pase de revista del delegado regio a las tropas de la compañía Brilat. Los peregrinos y fieles sólo se apiñaron en la catedral, a resguardo del agua. Por tercera vez desde que ocupa la Presidencia de la Xunta, Manuel Fraga se encargó de realizar la invocación al Apóstol por delegación del Rey. La saña con la que actuó ETA en las últimas semanas llevó al delegado regio a apelar al Apóstol para que cese el terrorismo. Fraga Iribarne también realizó un repaso de los principales problemas sociales.
25 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.La festividad del Día de Galicia estuvo pasada por agua, en medio de un ambiente otoñal que ni siquiera calentó el botafumeiro que puso punto y final a los actos en la catedral. El delegado regio, Manuel Fraga, salió del Hostal de los Reyes Católicos al encuentro de la Procesión del Patronato cuando los badajos de varias campanas del casco histórico de Santiago avisaban de que habían llegado las diez de la mañana. El Gobierno autonómico, el alcalde de Santiago y otras autoridades presenciaron frente a los soportales de Raxoi un rito con tres siglos y medio de historia. El escaso público que se reunió en la praza do Obradoiro contrastaba con una catedral que, sin llegar a estar masificada como en la festividad del pasado Xacobeo, cuando Juan Carlos I realizó la ofrenda, presentaba una buena entrada. El rito de la ofrenda fue de libro y el contenido de la invocación del oferente incluyó, como era previsible en un momento en que ETA ha multiplicado sus actos violentos, la petición de que cese el terrorismo. Fraga denunció que los etarras violan con sus actos «el derecho de la persona a la vida y la libertad con el falso pretexto de no se sabe qué motivos políticos». Invitó a los que empuñan las armas y construyen bombas lapa a que defiendan sus intereses con el «debate firme y respetuoso» de las ideas en el marco de las instituciones constitucionales. El oferente recordó las recientes declaraciones de la persona a la que ayer representaba como delegado regio: «Hacemos nuestras las palabras del Rey sobre la lacra terrorista». La violencia de ETA fue la primera de una batería de peticiones que Fraga presentó ante el Apóstol para remediar problemas sociales que requieren acciones urgentes de las administraciones públicas: la baja natalidad, las muertes y violaciones de derechos que rodean a la inmigración, el desempleo, las drogas y la violencia doméstica. A este último aspecto, dedicó el oferente varios párrafos. «Nos preocupa profundamente la violencia doméstica, sobre la que cada vez se va sensibilizando más nuestra sociedad _argumentó Fraga, que en las últimas semanas levantó una polémica por sus declaraciones sobre actos violentos en las parejas de hecho_. Se produce generalmente entre cónyuges, pero repercute en todo el ámbito familiar, y de modo especial en los hijos». Fraga solicitó al Apóstol ayuda para los que tratan de garantizar el actual Estado de las Autonomías, porque, a su entender, la identidad de los pueblos puede desarrollarse en el actual marco constitucional.