El Compos se encontró en Barreiro con un rival y un escenario como el que había anticipado Fredi, muy distinto al de una semana antes en Mieres. Al técnico le atraía la idea de un partido entre dos equipos a los que les gusta combinar, y por ahí se ajustó el guion. Pero fue el filial el que llevó la iniciativa y el que dio la sensación de estar más cerca del triunfo. Rentabilizó un grave error defensivo de los blanquiazules en el repliegue y apenas pasó apuros. Paradójicamente, el Compos encontró sus dos mejores ocasiones en dos pelotazos largos, que no es lo mismo que dos balones rifados. En el primero, Jorge Rodríguez puso un balón de oro a Joselu, a la espalda de los centrales olívicos. Pero el pichichi ayer no tenía su día y su intento de vaselina se fue a las manos de Rubén Blanco. El segundo acabó en la red, porque Diego Rey porfió, entró en el área a trancas y barrancas y centró. Rubén no estuvo fino en el despeje y Joselu demostró que en un día gris también se puede marcar. La duda que quedó es por qué el equipo no insistió más en buscar el pase largo hacia la espalda de la defensa. Cuando lo intentó no le fue mal.