La cabalgata deja seco a Bob Esponja

B.R.S. VIGO/LA VOZ.

FUTBOL GALLEGO

Los Reyes Magos hicieron alarde de sus poderes y salieron a saludar a los niños por el centro de la ciudad en un desfile sin paraguas (excepto para pescar caramelos) que ofreció un brillante espectáculo

06 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.

Los Reyes Magos llegaron a Vigo preparados para hacer un alarde de sus poderes. Y lo pusieron en práctica nada más bajar de sus vehículos en la Porta do Sol. Ahuyentaron las nubes, despejaron el cielo, y no volvió a caer una gota de lluvia durante su tarde triunfal. No era para menos. Viajar desde el lejano Oriente para tener que refugiarse en el Auditorio Municipal hubiera sido un tanto bochornoso después de tanto preparativo.

Melchor, Gaspar y Baltasar fueron recibidos por las máximas autoridades municipales antes de iniciar su recorrido por el trayecto llano y espacioso que va desde la avenida García Barbón hasta la Porta do Sol atravesando Policarpo Sanz.

El teniente de alcalde, Santiago Domínguez, les aseguró que todos los niños vigueses se habían portado bien y les pidió más trabajo para los ciudadanos en el 2011. El alcalde, Abel Caballero, les hizo tres súplicas. La primera y según él más importante, que cuidasen y no estropeasen las flores de los maceteros recién instalados. Melchor, que se parecía mucho al director de la Coral Casablanca, Óscar Villar, le miró estupefacto. Gaspar, que era clavado al ex futbolista Atilano, no daba crédito. Baltasar, cuyo rostro se asemejaba a Yago Yao, jugador del Coruxo F.C., se frotaba los ojos. Pero no dijeron nada. El regidor lanzó su segunda petición: que colaborasen con sus poderes a que hubiese más empleo. Y la tercera, que no lloviera durante las dos horas en las que media ciudad iba a estar viéndoles pasar. El primer y el tercer deseos se cumplieron. El segundo, ya veremos. Tienen un plazo, pero está difícil la cosa. Sus Majestades recibieron la llave maestra para entrar en las casas sin pedir permiso, y se pusieron manos a la obra.

El desfile, que fue seguido por miles de familias, ofreció un gran espectáculo en el que brilló especialmente el trabajo de La Fiesta Escénica en una cabalgata en la que además de las carrozas de los reyes y otras nueve de entidades colaboradoras (la de Bob Esponja despertó el delirio entre los más pequeños), se sumaron grupos de animación, motoristas, autobuses de dos pisos, coches antiguos, bomberos y policía. Cuatro mil kilos de caramelos volaron sobre el cielo vigués yendo a parar a bolsillos, bolsas y paraguas cazadulces de los espectadores, y todos se retiraron a sus casas esperando que sus deseos se cumplieran con nocturnidad.