El argentino asegura sentirse «cómodo» con el cometido Matías Biscay se perfila como el centrocampista elegido por Luis Ángel Duque para poner el punto de equilibrio defensivo cuando el equipo inicie el repliegue. No pudo participar en los dos primeros partidos de pretemporada pero, desde entonces, se ha asentado como uno de los fijos y el técnico ha probado todas las posibilidades para formar tándem con el argentino en la zona central del medio campo.
27 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Biscay siempre se reivindicó como un defensa central. Por exigencias del guión, sin embargo, ha disputado más partidos por delante de la zaga. Reconversión Ahora se confiesa a gusto en esa demarcación: «Aunque el sitio es el mismo, la función no. Duque me pide, básicamente, que defienda y saque el balón desde atrás. Creo que no tengo el recorrido para ir y venir, como me pedían antes. Esas no son mis características». Duque ha insistido desde el primer momento en explicar su discurso futbolístico y decirle a cada jugador lo que esperaba de él dentro del esquema. Biscay considera que ha «sido muy claro» y que, a título particular, pronto vio lo que «quería» de él. Y, por lo visto en pretemporada, así está siendo. El jugador argentino denota optimismo en la antesala del inicio liguero: «Creo que el Compostela ha confeccionado un equipo muy peleón. A los rivales les va a costar llegar». Será una diferencia sustancial respecto a la pasada temporada, probablemente porque «entonces no había futbolistas con características tan defensivas». Amonestaciones Una de las cosas que no ha variado es la querencia del argentino por el juego duro, «que no violento», según precisa. La campaña anterior fue uno de los futbolistas más amonestados. Reconoce que «muchas tarjetas fueron por tonterías, como festejar los goles. Otras, porque era el último hombre y alguna por cortar el balón con la mano. Soy un jugador que va fuerte y sé que discuto mucho, pero procuro ser inteligente».