Venecia: el Eterno Inicio

Mercedes Corbillón

FUGAS

Imagen del Gran Canal de Venecia.
Imagen del Gran Canal de Venecia.

08 feb 2026 . Actualizado a las 21:22 h.

Somos pesadísimas con Venecia, nos dicen a veces. Y es verdad, las fotos que enviamos cada año son las mismas y lo que no es nuevo no cuenta, no da puntos, no vale para poner el check azul de visto en esa gincana de acumular destinos en la que vivimos los que estamos en el lado favorable del espectro, que diría Julian Barnes. Pero aquí estamos, mi amiga y yo, compartiendo pasión y silencio, tomando un cappuccino molto caldo en la cafetería del Museo Correr, del que hoy no queremos nada más que sus sofás de terciopelo con vistas a la basílica y al campanario que se derrumba y se erige como prueba de la inmutabilidad de Venecia, tan frágil y tan eterna. S. levanta la cabeza de su libro y me pregunta: «¿Se trata de ir más allá de nosotros mismos o de ser más intensamente quienes somos?». Está leyendo Los comienzos, un ensayo de la filósofa francesa Claire Marin. «Los comienzos están llenos de un frenesí que esperamos sentir de nuevo. Nuestro anhelo de comienzos está profundamente asociado a la esperanza de que ocasionen ese regreso incandescente a uno mismo, esa presencia incrementada». Sé de lo que habla, buscamos la intensidad que nos provoca lo nuevo, que saca una versión maximizada de nosotros mismos, subraya Susana en la página 33. Ella es de esas personas que siempre quieren arder y «los comienzos son una chispa, aunque nunca sabemos qué materia será la que arda», me sigue leyendo.

La belleza, le digo, es siempre nueva, no importa las veces que hayamos visto ese rayo de sol abriéndose paso hasta las cúpulas de plomo de San Marcos, la sensación es primigenia, abre puertas que nos mantienen en ese fuego del que hablas. Quizás por eso volvemos a Venecia, miembros de esa comunidad cuya religión es la belleza, porque nos da la ilusión de que no necesitamos lo nuevo, de que hay algo, un lugar o un amor, que se puede perpetuar en un eterno inicio, que nos mantendrá lejos de la rutina a pesar de ser un viejo conocido.

Venecia nos recuerda que siempre mantenemos un misterio, incluso para nosotros mismos.