La serie de Seth Rogen conquista a público y crítica por partes iguales con su hilarante radiografía de Hollywood
31 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.«Aquí no hacemos cine, hacemos pelis». Lo que le comenta Griffin Mill (Bryan Cranston), el jefazo del ficticio estudio hollywoodiense llamado Continental, a un Matt Remick deseoso de hacerse un nombre a toda costa en Hollywood, es todo un órdago a la industria norteamericana: primero la pasta y ya luego, sí cabe, el arte. The Studio es una sátira completa de todo lo que rodea a Hollywood: el bienquedismo, los egos, las falsas amistades, la interminable producción de cintas chorra o de secuelas...
La serie creada por Seth Rogen, quien además, la dirige, la protagoniza y la escribe, tiene un ritmo vertiginoso. Cada uno de los diez episodios es un torbellino en plano secuencia con todo tipo de celebridades hollywoodienses, que a grito pelado, dejan muy claro lo complicado que es su oficio. Las tramas son del todo variopintas: desde tener que decirle al legendario director Ron Howard que debe cortar los últimos 45 minutos de su próxima película porque son una porquería, hasta escoger el reparto de un proyecto sobre la bebida Kool-Aid y evitar ser racistas en el proceso. Pero no nos engañemos, aunque esta sea la obra idónea para que artistas como Martin Scorsese salgan a la palestra a reírse de sí mismos y de sus pecados cinematográficos, también tiene que gustar. Apple Studios se ha dejado una millonada en este cóctel de estrellas, así que más vale que conquiste al público y a la crítica, y lo cierto, es que lo ha conseguido. Su primera temporada ha ganado cinco de los trece premios a los que estaba nominada en la última gala de los Emmy, entre los que se incluyen mejor serie, mejor dirección y mejor guion, todos ellos en la categoría de comedia. Además, la buena acogida a la serie por parte de la audiencia llevó a que rápidamente se confirmase una segunda temporada, para la que aún no tenemos fecha de estreno, pero que esperemos que continúe en la misma línea rebelde y desenfrenada de la primera.