Una Annie Ernaux que nadie conocía

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El documental sobre la Nobel está disponible en Filmin
El documental sobre la Nobel está disponible en Filmin

El documental «Los años de Súper 8» pone el broche final al gran año de la escritora

02 ene 2023 . Actualizado a las 11:41 h.

¿Qué hacían los cantantes antes de ser cantantes? ¿A qué se dedicaba ese actor antes de su primer papel? Y sobre todo: ¿quién era Annie Ernaux antes de ser escritora?

La francesa ya tenía a medio mundo en su bolsillo y al otro medio lo conquistó en octubre cuando le concedieron el Premio Nobel de Literatura. Por eso todos acabamos, antes o después, conociendo a la Annie escritora, la que nació en 1974 con Los armarios vacíos. Pero resulta que había otra Ernaux a la que nadie conocía. Esa Annie primigenia, germen de la literata, nos llega ahora gracias a Los años de Súper 8 (Filmin), un documental hecho a partir de las grabaciones caseras de la familia Ernaux que comienza dos años antes de que Annie firme su primer título.

La compra de una cámara Súper 8 motiva a los Ernaux a documentar su vida en imagenes: su casa, las Navidades, sus viajes, las escapadas al campo... Aunque quizás no todos los miembros de la familia estaban igual de motivados. Las imágenes las filmaba siempre el marido, Philippe Ernaux, ese al que Annie ocultaba estar escribiendo su primera novela y del que se divorciaría poco después de la publicación de su tercer libro, La mujer helada, y del último clip que vemos en el filme.

Los recuerdos que grababa Philippe recogen a una Annie que intenta ser feliz, adaptarse a su papel de madre y esposa, pero que no consigue olvidar eso que luego nos desvelaría en El lugar y que, sin embargo, ya rondaba su mente décadas antes: debía escribir para vengar a su pueblo.

Una joven Annie, en un fragmento del documental
Una joven Annie, en un fragmento del documental

El eje de toda su vida

En esa Annie de piel tostada tumbada en una playa de Albania se ve la eterna dicotomía que acabaría siendo el eje de toda su obra. Su yo obrero, consciente de la lucha de clases, contra su yo privilegiado, que disfruta de las vacaciones financiadas por su recién adquirido estatus burgués. Su yo maternal, que adoraba a sus hijos, frente a su yo feminista, que quería evitar plegarse ante las demandas del rol familiar. Y esa transformación, ese «¿qué hago yo aquí?», se gestaba ante la cámara de un Philippe ajeno al nacimiento de una escritora. Ajeno a que la mujer filmada estaba a punto de metamorfosearse en mujer helada.

Como las imágenes que colorean este documental eran mudas —aquellas cámaras no capturaban sonidos— Annie aprovecha para narrar por encima de ellas sus recuerdos. Surge entonces una curiosa mezcla: vemos a una mujer jóven de tímida sonrisa, pero escuchamos una voz avejentada que nos revela lo que hay detrás.

La búsqueda de la verdad es algo que obsesiona aquí también a la escritora, que aprovecha este documental como un título más de su obra. El estilo y la pulsión son las mismas que en la Ernaux que escribe, aunque acostumbrados a ese bisturí que disecciona las vergüenzas de la sociedad, esta Annie es casi blandita. Y lo es porque hay cierta mirada de compasión hacia su yo pasado que no existe en los libros. Puede que nostalgia. Puede que ternura porque sabe que sin esta Annie pre-letras no existiría la Annie Nobel. Y que sin aquellos barros, no habrían surgido estos (maravillosos) lodos.

Cinco libros con los que Annie Ernaux nos voló la cabeza

Ana Abelenda / Elena Méndez / María Viñas / Mila Méndez / Belén Araujo

Esta mujer es un hacha, el hacha que rompe el mar helado que suele congelar la conversación en torno a la familia, el matrimonio, los hijos, la violación, el aborto, el alzhéimer, el divorcio o el erotismo en femenino. La crudeza sensible de Annie Ernaux (Lillebonne, 1940), su apasionado desapego, es literatura, es la cuerda floja pero fija, es el Acontecimiento. Es la verdad. «Este Nobel es un premio para todas las mujeres», afirma Lydia Vázquez, traductora al español de la escritora, que conoce desde dentro la obra y la vida de Annie, que la ha visto escribir en su casa de Normandía y fue una de las primeras personas a las que Annie cogió el teléfono tras ganar el galardón literario más prestigioso. Ernaux siempre ha estado a otro nivel; y ahora es oficial. Aun así, ella no se deja, no nos deja. La escritura sigue siendo lo primero, está encima de todo lo demás. «Ella dice que lo único que la hace feliz es escribir. Su necesidad de escribir está incluso por encima del amor a sus hijos, y esto no quiere decir que no quiera a sus hijos... Pero, si no escribe, se muere», afirma Miguel Lázaro, editor de Cabaret Voltaire.

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