Feminista radical

Mercedes Corbillón FUGAS

FUGAS

18 mar 2021 . Actualizado a las 22:17 h.

Me gusta llevar tacones, pintarme los labios de rojo, besar a desconocidos en los bares y que los hombres aprecien mi sugerente escote sin que se les note, pero que lo hagan, si puede ser. Quizás por eso el otro día un amigo reciente, un hombre culto e inteligente con el que a veces mantengo largas conversaciones por teléfono sobre los temas más variopintos, me dijo queriendo ser lisonjero que yo podía ser la musa de Umbral.

Yo no quiero ser la musa de Umbral, yo quiero ser Umbral, le contesté con la lengua afilada como un cuchillo japonés. Obviamente, no tengo talento para lo segundo, pero tampoco cualidades para lo primero y además Umbral está muerto, así que, puestos a soñar, una tiene claro que es mejor escribir historias que inspirarlas.

Un poco después estábamos hablando de feministas. Él, por supuesto, lo era, pero no radical. Eso aseguró. Me recordó a un hombre que me dijo una vez que era fiel pero sin fanatismos. Será por eso que me divierten tanto los tíos, entre el mansplaining y su capacidad para los eufemismos no te aburres nunca.

Radical significa 'relativo a la raíz', y la raíz del feminismo es la lucha por la igualdad. Creer que la igualdad real existe es como creer en los elfos, pero es algo que pasa, y para todas esas mujeres que repiten las consignas negacionistas que interesadamente algunos hacen correr por ahí yo les recomiendo un poquito de conciencia de género y lecturas...

Y seguir siempre la sugerencia de Catlin Moran en Cómo ser mujer, subirte a una silla y gritar: ¡Soy feminista! Y radical.