Isabel Burdiel, historiadora: «Pardo Bazán se empoderó a través del humor»

Isabel Burdiel defiende todas las facetas de la mujer que sacudió el XIX. «De rancia, nada. Ella era muy apasionada, pero nada sentimental», matiza su biógrafa

La historiadora extremeña Isabel Burdiel, responsable de la monumental biografía sobre Emilia Pardo Bazán
La historiadora extremeña Isabel Burdiel, responsable de la monumental biografía sobre Emilia Pardo Bazán

Redacción / La Voz

No separen a la mujer de la autora, ni por Galdós. «Porque escribir es vivir para los grandes, que se hacen más complejos concibiendo mundos de ficción», asegura la historiadora Isabel Burdiel (Badajoz, 1958), autora de la biografía más reciente de Pardo Bazán, que va desde su infancia singular hasta superar de largo su muerte, para confiarnos sus batallas, sus amores y sus fantasmas. «En Pardo Bazán es la misma la que escribe que la que vive», asegura Burdiel.

Emilia es hija de un conflicto interior grande. ¿Y contradictoria, como parece? «Lo que Pardo Bazán enfatiza es el libre albedrío, la idea de permitirse cierta libertad de conciencia. Más que de las contradicciones, yo hablaría de las ambivalencias de Pardo Bazán», resuelve.

-¿Son ambivalencias que tenemos todos?

-Sí, sobre todo, si estás atenta al mundo y ves que las cosas no son blancas o negras. Ella supo lo que significaba ser liberal progresista y lo que significaba ser carlista. Y se resistió siempre a la idea de las dos Españas.

-¿En qué lado se posicionaría hoy?

-No lo puedo saber. Estaría a favor de la tolerancia, de la libertad de expresión y la de conciencia. Y eso es mucho en un país crispado como este. Su hijo y su hija se volcaron a un mundo determinado, y su hijo y su nieto fueron asesinados por milicianos a raíz del alzamiento en Madrid. Lo más interesante de Pardo Bazán es que aceptó el reto de la modernidad del XIX. Por eso es tan difícil encasillarla.

-¿Qué hecho biográfico la marcó más?

-Nacer donde nació. Una herida muy grande fue la muerte del padre, pero lo que constituye a Pardo Bazán es ese ambiente de autorización para poder ser ella. Un momento clave fue su matrimonio, y otro, la separación de su marido.

-Ella quería ser reconocida como escritora más que como mujer.

-Sí. Decía: «Yo soy un escritor». No quiso verse atrapada en la idea de ser mujer.

-¿Cómo sería hoy su feminismo? Pone contra las cuerdas la idea de sororidad...

-Hubo hombres que la apoyaron, como Giner de los Ríos o Unamuno, y otros que no, como Clarín, que acabó denigrándola al máximo. Ella dijo que había tenido siempre la sensación de andar en las dunas, lo que ahora llamamos «el techo de cristal». El suyo sería en todo caso un feminismo muy radical, porque lo que plantea es que las mujeres son tan diferentes entre sí como los hombres lo son entre sí. Ella no creía en el gregarismo de la mujer, y esto hoy está muy vivo. El sentido de solidaridad con las mujeres lo tenía; que era muy individualista... también. No creía que existiera «la mujer», para ella existían «las mujeres». Pero fíjate si era solidaria que hizo cientos de cuentos contra la violencia machista...

-¿Va por delante de nosotros?

-Asume el reto de ser moderna. De la fractura. De que no hay soluciones globales. ¡De beatorra rancia, nada! Estuvo en el mundo aristocrático más transgresor, con Gloria Laguna, lesbiana, o con Hoyos y Vinent, en un mundo más libre en las costumbres que el burgués de los liberales que se consideraban a la izquierda.

-¿Cuál es su obra más feminista?

-Memorias de un solterón. ¡Muy divertida! Ella se empodera a través del humor. Esto es importante. Entonces, solo los hombres se podían reír.

-Admiraba sobre todo a hombres, a su padre. De su madre habla de pasada...

-Para ella la madre era algo tan natural... Vivieron juntas toda la vida. Su madre formaba parte de su vida cotidiana. Pero sí, la autorización intelectual la buscó en el padre.

-¿El amor de su vida fue Pérez Galdós?

-Suponemos... El escritor que más admiraba era Galdós. Pero no tenemos las cartas a Lázaro Galdiano, o solo algunas. De la correspondencia que Pardo Bazán recibió no tenemos casi nada. Es terrible.

-¿Con qué Pardo Bazán se queda?

-Yo diría que hay que empezar por los cuentos. ¡Son vibrantes!

-También tiene poemas...

-Son malísimos...

-¿Quién gana en la lucha interior de Emilia, la razón o el corazón?

-Están las dos en conflicto,y ahí está el encanto. Ella era muy apasionada, pero nada sentimental, que son dos cosas muy distintas.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
5 votos
Comentarios

Isabel Burdiel, historiadora: «Pardo Bazán se empoderó a través del humor»