Xoel López: «La música siempre ha sido mi salvavidas»

Javier Becerra
Javier Becerra REDACCIÓN

FUGAS

Mónica Figueras

Habitando desde hace años su propia parcela en el pop nacional, el músico coruñés llega con aires renovadores en «Si mi rayo te alcanzara», su último trabajo que hoy ve la luz. Con él inicia una etapa que refleja su nueva vida

04 dic 2020 . Actualizado a las 07:53 h.

Como ocurrió con tantos otros lanzamientos de este 2020, la pandemia alteró los plantes de Si mi rayo te alcanzara, el nuevo trabajo de Xoel López. Inicialmente previsto para la primavera, se retrasó hasta ahora. Por el camino desveló hasta cuatro adelantos. «Por primera vez en mi vida voy a sacar un disco y no tengo ni un solo concierto por delante. Eso no me pasó jamás», dice el coruñés subrayando lo extraño de los tiempos. También su esperanza de futuro: «No sé qué va a pasar. Pero quiero pensar que la gente tendrá el disco para empaparse y cuando volvamos, en febrero, marzo o cuando sea, podamos disfrutarlo incluso más», señala.

-El disco empieza con un ambiente onírico. Dice que se cierra una puerta y se abre una ventana. ¿Entramos claramente en una nueva etapa de Xoel López?

-Sí. No es casualidad que sea el primer tema. Tenía muy claro que empezaría con El destello y esas frases en las cuales dejas algo atrás y dices que empieza una nueva fase en tu vida. Es la canción más diferente a lo que venía haciendo. Me pareció bonito empezar con una propuesta nueva. Tiene, además, una coda. Esa parte final está hecha por encima de la composición original. Es una especie de obertura en la que se presentan todos los sonidos y recursos del disco. Ahí aparecen ya los coros de las chicas, el bajo y la batería, elementos percusivos extraños, polirritmias, una voz con autotune… La idea es poner al oyente en materia.

-Dice «autotune». Alguno se preguntará: ¿Xoel también se suma al «trap»?

-[Risas] Es solo una pincelada, una coña del estudio, probando cosas. Esta quedó y nos echamos unas risas. Es un recurso muy goloso porque enmascara muchas cosas, pero aquí es solo un detallito.

-Dice que el productor Campi Campón tuvo libertad total. ¿Qué peso ha tenido?

-Mucho. Le di a Campi un lienzo en blanco. No intervine. Le pasé las canciones con piano y voz y le dije que hiciera lo que quisiera, que no iba a entrar ahí. Yo le di las pinturas, pero el cuadro lo pintó él. Lo único que le dije es que no estaba muy guitarrista y no me apetecía meter muchas guitarras. Y de ahí salió una producción que llama la atención y tiene mucho peso en el resultado final.

-Los discos de ruptura son casi un subgénero musical. Usted se ha separado y, sin embargo, este álbum es diferente a lo usual en estos casos. ¿Lo quiso evitar?

-Es una situación diferente en mi vida que se dio a nivel emocional y que afectó a lo estructural, a mi día a día. Eso me llevó a buscar en otros lugares, a ser más coral y a buscar otras energías. Creo que eso es lo que propició que fuera un disco completamente diferente a lo que hubiera sido. Es verdad que yo quise aprovechar la parte liberadora del cambio y reflejar lo positivo. Estas cosas son difíciles. Tienen una parte de duelo, pero también una buena, que es por la que surgen. Es cierto que, en ese sentido, no es un disco al uso de alguien que está lamentándose. Busqué la energía de ese rayo liberador. De la tormenta sale eso. Quise reflejar la luz, no lo que el rayo partía.

­-Vuelve a aparecer la idea de la música como salvavidas emocional, como en «Paramales» (2015).

-Es inevitable. La música es lo que es. Para los que nos gusta y hacemos canciones es sanadora. En Paramales lo quise reflejar explícitamente, pero siempre lo ha sido: un elemento al que agarrarse y que te ayuda a sentirte mejor e incluso comprendido. Me pasa con algún poema, pero sobre todo con música. Escucho una canción y, de repente, eso me reconforta, me reconcilio un poco con el mundo, se disipan los fantasmas y me centro. Yo no me imagino una vida sin eso. Siempre ha sido un salvavidas y lo sigue siendo.