Salvador Sobral: «No voy a ser rehén de una canción»

El cantante portugués presentará en diciembre en Ferrol su proyecto «Alma nuestra», en el que destruye «sin ninguna vergüenza» un puñado de boleros para reconstruirlos después en clave de jazz

Salvador Sobral comparte el proyecto Alma Nuestra junto a Víctor Zamora, Nelson Cascais y André Sousa Machado
Salvador Sobral comparte el proyecto Alma Nuestra junto a Víctor Zamora, Nelson Cascais y André Sousa Machado

Cuenta Salvador Sobral, que acaba de aplazar al próximo 5 de diciembre su concierto previsto en el Auditorio de Ferrol, que la idea de crear y grabar Alma Nuestra, el disco en el que fusiona el jazz y el bolero le surgió una tarde mientras escuchaba el Fina estampa, de Caetano Veloso. Pero de alguna manera sintió también entonces que había que «matar al padre». Así que se olvidó de cualquier tipo de complacencia y, junto al pianista cubano Víctor Zamora, se propuso deconstruir las piezas escogidas, hasta el punto de hacerlas casi irreconocibles. Una forma como cualquier otra de saldar cuentas con su reciente pasado, de reinventar su sonoridad y de ponerle color. Por los menos a sus camisas. Suelta una carcajada cuando se lo comento. «Ah, sí, eso es por dos razones. Una es por el concepto este de música cubana que tiene este proyecto. Y otra, para distinguir mi banda personal deAlma Nuestra. Cuando actúo bajo mi nombre todavía voy medio de oscuro».

-Es interesante eso que dice de «Alma Nuestra», de que más que una fusión es un duelo entre el jazz y el bolero.

-Claro, es que el bolero desafía al jazz. Le dice «tus letras son muy vírgenes, demasiado inocentes. Mira las mías, desgarradas, casi violentas. Y además pertenecen a la vida real. No a la fantasía de los musicales de Broadway, como las tuyas».

-Los momentos creativos más brillantes suelen nacer del conflicto.

-En mi caso, desde luego. El jazz se basa precisamente en eso. Es un duelo constante entre los instrumentos. Es el conflicto lo que hace que la música esté viva.

-Confiesa que las canciones de este disco nacieron de «tomar un viejo bolero y destruirlo por completo, sin ninguna vergüenza». ¿De verdad no sintió pudor ni remordimientos en ningún instante?

-Yo tenía claro que tenía que destruir el bolero para una vez que lo tuviera en pedazos construir otra cosa. Y sí, en ocasiones llegué hasta tal punto que alguna noche, mientras estaba haciendo el disco, me costaba dormir porque pensaba «¡ostiá!, quizá me he pasado. Esta versión está muy loca». Pero nunca me eché atrás. Es que a mí de la música me encanta lo incómodo.

-Desde luego, de lo que no se le podrá acusar es de haber caído en los tópicos. Ni siquiera a la hora de escoger el repertorio.

-El criterio era o hacer boleros que ya otros habían hecho pero reinterpretarlos de un modo completamente distinto o buscar boleros que casi nadie conociese. Y eso puede agradar o no. Soy consciente de que hay gente que está acostumbrada a escuchar boleros de una forma más convencional, tipo Luis Miguel, que se ha sentido incluso ofendida.

-¿Cómo son los conciertos con Alma Nuestra?

-Alma Nuestra es la banda más jazzística que he tenido. Y eso implica mucha improvisación y, por lo tanto, mucha concentración también. Son conciertos en los que siempre tengo que estar alerta. Pero al no ser mi música, como que siento menos responsabilidad. Me siento más libre y salgo al escenario a pasarlo súper bien.

-En algunos de sus últimos conciertos ha llegado a pedir al público que, si ven que se pasa de histérico, le avisen.

-Es que tengo muy pocos conciertos. Y yo necesito tocar. Necesito ese contacto con los músicos y con la gente. Si no, me siento triste. Entonces, claro, cada vez que tengo uno, aprovecho al máximo.

-¿Canta «Amar pelos dois» en los conciertos de esta gira?

-Ah, no, no, no. Si Amar pelos dois fuese un bolero escrito en Cuba yo lo cantaría, pero como está escrita por una portuguesa en el siglo XXI, no encuadra. Pero mira, ya en los conciertos con mi banda tampoco la canto.

-¿Ah, no? ¿Y la gente no se la pide?

-Es que yo no voy ser rehén de una canción. Ya he hecho otros dos discos desde que salió Amar pelos dois… La canto solo si alguna vez, de verdad, siento en mi alma ganas de hacerlo. Si no, prefiero ser sincero con el público y conmigo mismo.

-Dice que le gusta el jazz porque es riesgo. ¿Fue ir a Eurovisión el riesgo más grande que ha asumido en su vida?

-No, el riesgo más grande de mi vida ha sido componer yo todas las canciones del que será mi próximo disco. Como intérprete yo sé que tengo valor, pero como compositor… No lo sé. Lo veremos cuando se publique el año que viene.

-¿Qué más nos puede decir de ese disco, además de que sean temas propios?

-Estoy buscando un sonido distinto al de mis discos anteriores. Por primera vez incluyo la guitarra. Busco una sonoridad más moderna, más pop. Y sé que decir esta palabra es peligroso. Pero quiero explorar otros caminos. Lo otro ya sé que funciona.

-Y Alma Nuestra, ¿tendrá continuidad?

-Yo siempre digo que somos una banda de culto. Porque tenemos pocos conciertos pero resistimos desde el 2015. Sobrevivió a Eurovisión, sobrevivió a mi operación… Alma Nuestra siempre sigue ahí. No sé si haremos más discos, pero seguro que seguiremos haciendo conciertos.

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