El libro en el que Mario Benedetti fue feliz

Este septiembre cumpliría cien años el autor de «La tregua», un optimista bien informado

Fotografía de un mural con la imagen del poeta uruguayo Mario Benedetti, el 8 de septiembre de 2020, en Montevideo (Uruguay)
Fotografía de un mural con la imagen del poeta uruguayo Mario Benedetti, el 8 de septiembre de 2020, en Montevideo (Uruguay)

Este septiembre ha cumplido cien años el poeta del amor, las mujeres y la vida, el que habló «al oído a millones de personas, y despertaba corazones y conciencias». Así lo escribe, en un latido, Benjamín Prado, a quien le robo el título para esta breve felicitación de cumpleaños, Mario. «El libro donde Benedetti fue feliz» es, según Prado, este Rincón de haikus que él prologa y el sello Visor reedita junto a otros poemarios, como Testigo de uno mismo, para celebrar el cumpleaños del autor de La tregua.

«Después de todo / la muerte es solo un síntoma / de que hubo vida», sonríe Benedetti, en un guiño profético, desde este rincón que en nada parece póstumo, que es un hogar pequeño, vitalista, con goteras de descreimiento pero con felicidad en la despensa. El poeta es en estos haikus un «optimista bien informado», consciente de cómo son las cosas y, pese a ello o por esto mismo, capaz de defender la alegría, como una enredadera, del caos y de las pesadillas. Así de claro es su verso: «somos tristeza /por eso la alegría / es una hazaña». Su sonrisa es una forma de coraje. Otro haiku: «el miedo es ágil / el coraje es pesado / como una roca».

No hay mayúsculas ni puntuación en sus honduras, que se hacen las ligeras, qué delicadeza. La concisa pieza oriental a la que Octavio Paz llamó «sol diminuto» brilla en manos del autor de Poemas de la oficina, que tiende en estos soplos poéticos para llevarse a todas partes (sobre todo, a las malas) su vacuna para la gravedad, el nepotismo o la insolencia, remedio también para el virus del absolutismo complaciente: «no quiero verte / por el resto del año / o sea, hasta el martes»; «quién lo diría / los débiles de veras / nunca se rinden». Cobardes victoriosos...

Qué apasionada razón la de Benedetti, el mago de los juegos de palabras. Su primavera tenía una esquina rota, la herida del exilio que no acaba de creer que ganará la buena, la esperanza. En La tregua lloramos por la muerte de la ilusión de Martín Santomé, sencillamente. Y en este Rincón de haikus es palpable, una vez más, su amor por las mujeres y la vida, su contradicción amistosa, consecuente. Su forma de hacer el humor sin daño grave, solo con alguna que otra zancadilla.

Este es su haiku más repetido:

«un pesimista

          es un optimista 

                    bien informado»

El tú de Mario Benedetti es la compañía ideal para no tomarse en serio nada, nada más que la complicidad de una sonrisa.

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