El Festival de Málaga estrena el cine que vendrá

Además de la última entrevista de Pau Donés, en Málaga se han podido ver, por primera vez en temporada covid, muchas obras que están por llegar al gran público

Escena del documental de Jordi Évole que ofrece la última entrevista de Pau Donés
Escena del documental de Jordi Évole que ofrece la última entrevista de Pau Donés

Aunque aún no ha sucedido su clausura, el Festival de Málaga es ya un éxito inamovible, pues ha ido sucediendo día tras día desde su inicio, el 21 de agosto. Su mera celebración es ya un motivo para aplaudir y sonreír, pues recuerda que, aunque el coronavirus no se haya escondido ni huido, con las medidas suficientes podemos plantarle cara y permitir que la cultura, castigada brutalmente a lo largo de estos meses, continúe su camino, incluyendo paradas necesarias como los festivales de cine, ferias del libro y similares.

 El cine puede presumir estos días de recuperar la visión en la cita de Málaga, pues allí se han podido ver, por primera vez en temporada covid, un número entrañable de obras que todavía están por llegar al gran público. Es la antesala necesaria, la primera luz de la mañana que se atisba en el cielo, cuando al mismo tiempo de mirar para el lado opuesto del firmamento, aún todo es negro profundo salpicado de alguna que otra estrella.

«Es importante reencontrarnos con el público porque hacemos películas para que la gente las vea. Y los festivales son una celebración de ese acto, por lo que hay algo muy simbólico en esta edición, desde el momento en que se ha podido realizar, tras ese aplazamiento a muy pocos días de la fecha inicial, y creo que transmite una cierta sensación de certidumbre dentro del mar de dudas en el que vivimos», explicó Luís Tosar a las cámaras el día inaugural.

Así, Málaga se ha convertido en un escaparate de carácter internacional, evidentemente con una predilección por el producto autóctono. Ejemplo de ello es La mort de Guillem, de Carlos Marques-Marcet, que narra la historia acontecida el 11 de abril de 1993, cuando un grupo de neonazis asesinaron al joven antifascista Guillem Agulló en la localidad de Montanejos, apoyándose en el relato íntimo pero con su eco en la política social y sus altavoces.

También Jordi Évole ha estado presente, trayendo en exclusiva el estreno de Eso que tú me das, el documental en el que revela la última conversación que mantuvo con Pau Donés quince días antes de su fallecimiento.

La directora argentina Mariana Barassi ha presentado su ópera prima Crónica de una tormenta, que aborda con una mirada realista y crítica la lucha de poder de los medios de comunicación, a través de las actuaciones de Clara Lago y Ernesto Alterio. Se vio también David Moragas con Stormy night, que clausuró de manera virtual el D'A Film Fest; por fin lo hizo a la vieja usanza.

En Piola, un retrato de adolescentes en su difícil paso a la adultez articulado en torno a la música hip hop, Luis Alejandro Pérez logró trasladar su ciudad natal, Quilicura, hasta Málaga.

Con un tratamiento más experimental, el gallego Lois Patiño bucea en el tiempo y la pérdida con Lúa Vermella, que verá la luz pública el próximo 30 de octubre.

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