Oliver Laxe: «Hay muchas Benedictas en nuestras familias»

Sigue cosechando éxitos. El director gallego, que ha triunfado en los últimos Mestre Mateo, ha liberado «online» su película «Todos vós sodes capitáns»

A. A.

Oliver Laxe (París, 1982) no deja de cosechar premios por la epopeya del rural O que arde, que ha sumado recientemente seis premios Mestre Mateo a su bagaje de éxitos. El director gallego del año apunta y se declara «un soldado de la belleza». El primer largometraje de Oliver Laxe, Todos vós sodes capitáns (2010), que ganó el premio Fipresci de la crítica internacional, nos permite asistir a sus comienzos. Es una de las películas que la web de Novo Cinema Galego ha puesto a disposición del público través de la plataforma Vimeo para hacer más llevadero el encierro debido a la crisis del coronavirus.

-¿Por qué crees que ha tenido tan buena acogida «O que arde»?

-Porque hemos evocado algo muy esencial para la gente, sobre todo en Galicia. Hemos hecho que los espectadores conectaran con una parte íntima de ellos mismos. Hay una correspondencia entre lo que siente la población gallega y lo que sienten los profesionales de la industria audiovisual de aquí. Hay ilustres y letrados, o gente no cultivada en el cine, que han entendido la trascendencia de la película mejor que los profesionales del audiovisual.

-¿Esto podría abrir puertas al cine gallego?

-No sé si al cine gallego, que es amplio. Es muy esperanzador en toda España. Hay productores y realizadores independientes que han asistido muy contentos al fenómeno. O que arde es una película muy frágil en versión original, y que ha sido un éxito de taquilla nacional, premiada internacionalmente, incluso nominada a los Goya. Hemos tenido todos los ases de la baraja. 

-¿En quienes te inspiraste para crear los personajes de «O que arde»?

-Me he inspirado en la gente, en la realidad. Hay muchos Amadores y Benedictas en nuestras familias.

-¿Tienes un Amador o Benedicta?

-Exactamente una Benedicta no. Pero sí hay mujeres y hombres que tenían esa belleza de la sencillez que tiene Benedicta, y también esa sabiduría del campo.

-¿Por qué decidiste trabajar con actores que no tenían experiencia?

-Porque eran bellos, y yo soy un soldado de la belleza.

-¿Eso aportaba algo especial a la película?

-Verdad y belleza. Lo cual no quiere decir que un actor profesional no pueda aportar eso, pero en este caso la película lo pedía. 

-¿Supuso trabajar así algún tipo de dificultad para ti?

-No, al contrario. A mí me resulta más difícil trabajar con actores. Primero, porque no son interesantes habitualmente. Segundo, porque no suelen estar conectados con su esencia. Y tercero, porque tengo que trabajar mucho más, tienen más vicios. Con un actor no profesional empiezo de cero, con uno profesional empiezo de -50.  

-¿Lo volverías a hacer en una próxima película?

-Cada película te pide cosas diferentes...

-Te preparaste como bombero para la escena del incendio que nos sobrecoge en la película. ¿Qué otro tipo de preparación fue necesaria para llevar a cabo el rodaje?

-Primero, hubo que ensayar con los actores. Tuve que conocer cómo se comporta el fuego.

-¿Quisiste expresar algo específico con esa escena?

-¿Has visto la película?

-Por supuesto.

-¿Y qué crees que he intentado expresar?

-Tal vez era un tipo de protesta. Pero tú eres el director, prefiero que me lo expliques tú.

-[Ríe] Soy muy investigador, suelo hacer preguntas. He querido evocar que el fuego es bello y cruel. Pero no es una película sobre el fuego, es una película del campo gallego. Uno de los problemas del cine es que es una mera ilustración de una ideología. Esto evoca, no ilustra, no explica. Abre, no cierra. No es una película que haya que entender. El arte hay que sentirlo.

-Defínete en solo tres palabras.

-Trabajador, inconsciente, valiente. 

-¿Las personas más importantes?

-Aquellas que son capaces de mantener el control en las situaciones más extremas.

-¿Tú eres capaz de hacerlo?

-No. Lo intento, pero no lo logro. Los retos a los que me enfrento son grandes.

-¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

-Me gusta la gente. 

-Como espectador, ¿eres un hombre más de series o de películas?

-Son dos cosas distintas. Es algo así como comparar unas patatas fritas, unas chips con potenciador de sabor, con un potaje hecho en casa por tu abuela, aunque depende de la película. 

-¿Tienes alguna favorita?

-Andréi Rubliov, de Andréi Tarkovski.

-En cuanto a tus próximos proyectos, ¿qué planificas?

-Quiero rodar una película a partir de 2023, no antes. No tengo ninguna prisa. Estoy con otros proyectos personales que mi vida me pide hacer en estos momentos. Para mí, el cine no es una profesión, no es un trabajo, no es un hobby. Es algo que hago de determinada manera y circunstancias que ahora no se dan. No voy a convertir este ritual mío, esta liturgia, en una profesión. No voy a rebajarlo a ese nivel.

-¿Cómo te ves dentro de 10 años?

-Me veo con más conocimiento y control de mi mismo. También con una vida más sencilla, más simple, más depurada, más equilibrada. Para eso hacemos cine, ¿no? No para lo contrario.

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