«Nada puede ser más moderno que volver a las raíces»

El dúo Fuel Fandango reinventa la relación entre flamenco y electrónica con un ojo en la pista de baile


Ella, Nita, venía de cantar coplas. Él, Alejandro, era productor y Dj. Ella admiraba a Paco de Lucía y le fascinaba Michael Jackson. Él hacía lo propio con Beck y Nirvana. La confluencia de sus destinos semejaba algo quimérico. Pero ahí están, 12 años después de conocerse y de una década tras haber editado su primer trabajo como Fuel Fandango. Más actuales, oportunos y precisos que nunca. Origen se me antoja el disco perfecto para simbolizar el nuevo tiempo que el cambio de década propicia. Se lo comento a Nita. «Yo no me veo pa' tanto [se ríe]. Nosotros lo que hemos buscado siempre es hacer algo atemporal, que fuese ajeno a las tendencias», responde. «Y al final, nos dejamos llevar por el instinto».

­-«Deja que la vida brote donde menos te lo esperas» es lo primero que se escucha en el disco. ¿Es lo que les ha ocurrido?

-Sí, nos ha brotado y bien. Que a la gente le gusten tanto las marcianadas que hacemos no era algo que pudiésemos esperar, no. Y menos en el contexto actual de la industria, en el que el sentido del arte ha pasado a un segundo plano. Hoy lo que prima es el márketing, el dinero o las redes sociales. Ahora bien, ha brotado, es cierto, y lo estamos disfrutando, pero también lo hemos pasado muy mal, que eso nunca se cuenta ni se cuelga en las redes.

­-¿A la modernidad solo se sobrevive volviendo al origen?

-Ahora mismo, volver al origen es lo más vanguardista. Nada puede haber más moderno que volver a las raíces. Mira, esto se lo agradeceré siempre a Alejandro. Cuando yo empecé con él, venía de cantar copla, que es lo más antiguo del mundo entero. Yo para contrarrestarlo e intentar modernizarme cantaba en inglés, me iba al soul... Y Ale me decía que no, que podía mezclar de todo y no olvidarme de lo que yo era. Y es cierto, cuando uno reniega de sus raíces no deja de estar haciendo algo que no es auténtico. Tú eres quien eres gracias a tu origen.

­-Antes, el flamenco se asociaba a tablaos. Ahora, gracias a Fuel Fandango, se asocia también con la pista de baile.

-El flamenco viene fusionándose ya desde los años 70, cuando Raimundo Amador escuchaba a Jimi Hendrix. Esa fue la semilla. En el caso de la fusión con la electrónica, se habían hecho algunas cosas, pero creo que nunca tan cañeras.

­-Aun así, hay una canción en la que reclaman «silencio». ¿Tan importante es?

-Yo entiendo el silencio como una parte más de la música. Aunque ahí somos un poco contradictorios, porque la canción en la que pedimos silencio es la más cañera del disco [se ríe]. En esa canción también pedimos parar un momento. Ese es un mensaje muy importante del disco. Ese y el de la conexión con la naturaleza.

­-Otro elemento recurrente en este disco es la luminosidad. Hay muchas llamadas a ir a la luz, a salir de lo oscuro, lo negro...

-Desde el primer disco me he esforzado por crear letras esperanzadoras y mensajes de aliento. Lo entiendo casi como una misión: la de reconfortar el alma de la gente. Aportar luz y alegría. La música es un arte muy directo que puede llegar a cambiar tu estado de ánimo. Yo si me siento contenta pongo electrónica a tope, si estoy cabreada escucho a Extremoduro.

­-También hay un canto a la libertad.

-Sí, también nos gusta hablar de lo que pasa a nuestro alrededor, del sistema que tenemos. Tanto Salvaje, en el disco anterior, como La grieta, en este, son cantos a la libertad, a que no nos adoctrinen.

-También hay alguna que otra alusión al miedo. ¿A qué le ha tenido miedo?

-Hombre, a las pérdidas, a las muertes, a la enfermedad... Pero a muy pocas cosas más les tengo miedo. Me considero una mujer muy valiente. Soy como muy echada para adelante para todo. Vivo sola desde hace muchos años, me gusta viajar sola... Tener miedo no tiene sentido, lo que único que consigues es paralizarte e impedir que disfrutes. Yo intento ahuyentar al miedo. Por eso le canto.

-¿Qué importancia le da a la estética en el proyecto Fuel Fandango?

-Me atrevería a decir que la misma que a la música. Siempre hemos estado detrás de cada cosa que tenía que ver con la estética. Lo que ocurría al principio es que no teníamos un duro y no podíamos desarrollar ni la cuarta parte de las ideas que teníamos en la cabeza. Suplíamos la falta de recursos poniendo mucho amor en todo lo que hacíamos. Ahora, poco a poco vamos consiguiendo desarrollar todas aquellas ideas tanto a nivel de escenografía como de estilismos. Nuestra estética se ha convertido también en nuestro sello.

-«Deja que me lleve el aire hacia un futuro nuevo», canta en «Origen». ¿Intuye hacia dónde le llevará?

-Pues es que no lo sé. Estoy intentando estar en el presente lo máximo posible. Proyectarte en algo que quieras lograr es enérgicamente muy poderoso pero vivir el presente haciendo planes no tiene sentido.

SANTIAGO CAPITOL SÁBADO, 21.30 ENTRADAS AGOTADAS

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