«La Lola era una presentadora de televisión»

Café Quijano aterriza en Galicia con su nuevo trabajo, «La vida no es La, la, la». Todo un regreso al pop para una banda que siente que se hace mayor. «Nos ha quedado el sambenito de pendencieros, mujeriegos y canallas», bromean


  • LUGO AUDITORIO MUNICIPAL GUSTAVO FREIRE, 28 DE FEBRERO, 20.30h
  • A CORUÑA PALACIO DE LA ÓPERA, 29 DE FEBRERO, 20.30h
  • OURENSE AUDITORIO MUNICIPAL, 14 DE MARZO, 20.30h. Entradas con 40% de descuento en www.clicentradas.es

Una conversación con uno de los hermanos Quijano basta para saber que son un tridente indivisible. Óscar (León, 1969) ocupa como buen mediano el lugar central de la foto y se confiesa como el más sentimental de los tres. «Yo que soy el más romántico, digo las cosas de otra manera, pero los tres decimos lo mismo. Entonces, alguien que nos quiera volver locos tiene que tener tres cerebros, porque si no lo volvemos loco nosotros a él», bromea.

­-«La vida no es La, la, la». Entonces, ¿qué es?

-El título de un disco es el último momento. Y siempre decimos: 'Pero vamos a ver, creemos que nos hemos equivocado'. Porque la vida claro que hay que tomársela en serio y hay que trabajar, y no es fácil. Pero la vida es la, la, la. Y más hoy en día, que las cosas están como están. Como no tengamos un poco de alegría, de optimismo y de vitalidad... O sea, que la vida sí que es la, la, la. ¡Ja, ja!­

-Esa actitud es vuestro sello en estas dos décadas de carrera que celebra Café Quijano.

-Sí, sí. Hombre, ya no somos niños, somos personas adultas, y por supuesto que tenemos los pies en el suelo y sabemos que la vida no es fácil, que es una lucha diaria. Pero bueno, que como dices tú la actitud es la que cambia y define un poco la manera que vas a adoptar de enfrentarte a ella.

-Os hacéis mayores, ¿pero seguís igual de pendencieros y mujeriegos?

-Siempre nos hemos quedado con el sambenito, aunque eso más que nada es por Manolo, porque él es siempre el que hace las letras y un poco más así de esa manera, ja, ja. Pero canallas no, lo que pasa es que nos han gustado siempre las chicas. Lógicamente ahora, hombre, si estamos casados, pues no vamos a estar con chicas. Pero cuando éramos más jóvenes por supuesto que nos gustaban las fiestas, las chicas y pasarlo bien, como creo que a cualquier persona.

-Quince años sin hacer un disco pop.

-Sí, mira, hemos tenido la suerte de que nuestra discográfica siempre nos ha permitido hacer lo que queríamos, dentro de un orden. Cuando empezamos, lo hicimos con la música del otro lado del Atlántico, luego seguimos con La Lola y después con los boleros. Y el año pasado dijimos, en el mejor momento de los boleros, porque tuvimos cuatro nominaciones a los Latin Grammy: ‘Vamos a cambiar de registro y vamos a hacer ahora mismo otro disco de música más movida’. Así fue, y estamos como peces en el agua, nos encanta.

-Y apostasteis por el reguetón, pasando de su connotación peyorativa.

-Por supuesto. Es como el rap. La gente decía: ‘El rap va a durar cuatro días'. Y el rap mira dónde está. Pues con el reguetón pasa lo mismo. Lleva ya bastantes años ahí, y no solo los latinos hacen reguetón. Tú si te fijas en las últimas canciones de Ed Sheeran o de Justin Bieber no es reguetón, pero sí que la base es un ritmo urbano que no hay que denostarlo ni obviarlo, ni mucho menos, porque nada más que empieza a sonar, ya te mueves.

-Colaborasteis con Taburete, Dulceida... ¿un esfuerzo para acercarse al millennial?

-Y Arkano, que también quiso colaborar con Habanera. No ha sido premeditado, pero por supuesto que nos ha beneficiado y que a nuestros conciertos ahora también está viniendo gente más joven.

-Si os llaman será porque ya llegabais antes a ese público joven.

-Ya nos llevábamos bien con sus padres, y ahora nos llevamos también con los hijos de 20, 25 o 30 años. Ostras, yo tengo 51 años y tampoco los aparento, pero estamos con los chicos de 30 que vamos... Yo juego al tenis con ellos y les gano.

-Dos décadas de «La Lola», pero su identidad sigue bajo secreto de sumario, ¿no?

-Se ha hablado mucho de una mujer de León que era muy pintoresca, muy característica, y que se llamaba Lola. Y la gente durante muchos años, y seguramente aún ahora, pensaba que era ella. Eso es lo bonito de las canciones, que cada uno piense lo que quiera, pero nada más lejos de la realidad. Cuando te vea a ti, si te viera en persona, te contaría quién era la Lola. Bueno, que igual la conoces, porque era una presentadora de televisión, ¡imagínate!

-Hermanos y compañeros. ¿Cómo se lleva?

-De vez en cuando discutimos, pero al mismo tiempo es muy bonito. Manolo es mucho más cerebral, un tío de negocios y muy centrado. Raúl también, es un chaval que mira mucho el detalle, y el tesorero nuestro. Y yo que soy un poco a lo mejor el más romántico, o el más naíf bien entendido, digo las cosas de otra manera, pero los tres decimos lo mismo. Entonces, alguien que nos quiera volver locos, pues tiene que tener tres cerebros, porque si no lo volvemos loco nosotros a él, ¡ja, ja!

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