Alan Alda: No te hace falta otro abogado


En enero, Alan Alda cumplirá 84 años. Más de medio siglo de esa vida la ha dedicado a la interpretación. De la televisión al teatro, pasando por el cine, delante y detrás de las cámaras, con la máquina de escribir siempre preparada para un nuevo guión. Eterno secundario en la gran pantalla, se cuela por derecho propio esta temprada en uno de los grandes éxitos del año, Historia de un matrimonio (Noah Baumbach, actualmente en Netflix). Y lo hace como un abogado en apariencia trasnochado, viejo, muy alejado de esos tiburones que parecen divorciar a medio Hollywood. Han pasado casi 50 años desde que se estrenó MASH, aquella serie que marcó un hito en la televisión de los años 70, y aún hoy es difícil separar su imagen de la del doctor Pierce Ojo de halcón.

 Pero ha sido mucho más, en todos los formatos. Senador en otro éxito de la televisión, El ala oeste de la casa blanca, abogado con dos caras en The good fight, ha rodado con Scorsese y con Spielberg, y es un rostro habitual en películas de su amigo Woody Allen (la demoledora Delitos y faltas, Todos dicen I love you, la divertidísima Misterioso asesinato en Manhattan), tiene algo especial: su forma de hablar, sus gestos, su físico... todo en él parece convertirlo en un simple señor muy agradable. Y sin embargo, detrás de esa imagen puede ocultar mil rostros más que solo podemos llegar a sospechar.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Alan Alda: No te hace falta otro abogado