Izal: «Nadie sabe hasta dónde puede llegar esto, ni nosotros»

Convertidos en un fenómeno del nuevo pop nacional surgido del indie, la banda vuelve a Galicia tras su apoteósico éxito en A Coruña


Sonríe Emanuel Pérez «Gato» cuando se le recuerda una entrevista que hizo su compañero Mikel Izal para Fugas. Hablaba entonces de alcanzar las 900 personas de la sala Finisterrae como un éxito. «Sí, el crecimiento ha sido exponencial desde entonces. Recuerdo ir a Vigo, Santiago y A Coruña a salas pequeñas. Y este año estuvimos en el Coliseo [8.500 personas de aforo] presentando la gira y ha sido bestial. Algo espectacular». Ahora llegan a Ourense (28 de junio, explanada Expourense, 24 euros).

­-Sorprende mucho ver a grupos como el suyo mover volúmenes de público como Alejandro Sanz o Pablo Alborán.

-Eso son palabras mayores. El otro día Alejandro Sanz estuvo en el Wanda Metropolitano y eso es algo que los grupos de gestión independiente, como nosotros, Lori Meyers, Love Of Lesbian o Vetusta Morla, aún no llegamos. Pero codearse con esa gente es un poco un sueño. El Palacio de los Deportes era algo imposible y en esta gira hemos tenido la suerte de hacerlo dos veces. Es un sueño, pero no solo nuestro, sino de toda una escena que viene de hace 20 años.

­-¿Hay un techo?

-No, nadie sabe hasta dónde puede llegar esto, ni nosotros mismos. Lo que está claro es que esto no es una moda, esto es un movimiento que tiene un peso. Todo viene de un cambio de mercado brutal.

­-Llama la atención que hable de escena de bandas. En una entrevista reciente decían que a Izal lo había hecho grande el público, no los medios. ¿Sería el nexo de esa generación?

-El cambio de consumo propició el cambio. La gente ha pasado de escuchar lo que le ponían en la radio a escuchar lo que quisieran. A estos grupos nos llevó a llegar a mucha más gente. Pero no solo desde del pop. Mira El Kanka o Rozalén. Es un cambio total. Y luego están los festivales, que han ayudado mucho.

­-Antes las bandas rehuían de ser «indies», no querían que los metieran en un paquete generacional.

-Claro, ahí huyes de la etiqueta y que eso determine una estética musical, no la independencia en la gestión. Son cosas muy diferentes.

-El disco con el que giran es «Autoterapia». ¿Es una terapia con ustedes mismos para sobrellevar el éxito?

-Como concepto está bien para todos. Siempre es bueno parar un momento y reflexionar a ver adónde está yendo todo. Yo creo que tiene que ver mucho con la forma de escribir que ha tenido Mikel en el disco. Todo ha sido más introspectivo, se pregunta cosas a sí mismo. Antes era diferente. Además, siempre nos ha gustado eso de ponerle al disco el nombre de un tema. Y este es uno de los que más nos gustaba porque este es un disco más reflexivo y de mirarse más hacia dentro.

-Le confieso que me cuesta entender las letras de su banda. ¿A ustedes les ocurre? ¿Saben de lo que hablan las canciones o tienen que hacer una interpretación libre?

-[Risas] Alguna vez le he tenido que pedir a Mike alguna concreción. Pero hay una cosa muy buena, que cada uno interprete lo que sienta, porque a veces las canciones te marcan porque te tocan en un momento que has vivido, porque se rompió una relación o hubo un cambio en tu vida. Las canciones tienen que ir al terreno de cada uno, aunque el significado en origen sea único. Por ejemplo, La mujer de verde. Cada oyente se la va a dedicar a una persona diferente o incluso una mascota, ese ser que está a tu lado y siempre te apoya y te da un empujón. En cualquier letra puede pasar eso.

-Lo último que han editado ha sido la canción que grabaron con Depedro en los Estudios Mans de A Coruña. Un tema extraño. ¿Marcará su futuro?

-La experiencia fue linda. Había ya buenos precedentes: un temazo que había grabado Viva Suecia con Rufus T Firefly titulado Hoy empieza todo, como el programa de Radio 3. Tuvimos la oportunidad de hacer la nuestra con un artista que admirábamos. De hecho, ya lo habíamos invitado a tocar con nosotros. La propuesta venía de Ángel Carmona, que también teníamos buena sintonía. Todo lo que lo rodeó fue fantástico. La experiencia fue brutal. Además ese estudio es una verdadera maravilla.

-Suena muy poco a lo que hace habitualmente Izal.

-A ver, no es algo que suene a Izal, ya que se hizo con un margen de tiempo concreto saliendo de cero. Creo que se juntaron muy bien los caracteres. Era cuestión de tirar por ahí. Luego de meterle unos sintes a lo Muse. Si estuviéramos un mes quizá lo llevaría Jairo a su terreno o nosotros al nuestro, pero así se quedó ahí.

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