Miss Caffeína: «La adolescencia nos ha durado mucho»

Santiago será la tercera escala de su gira «Oh Long Johnson», que hoy arranca, y en la que se entregan voluptuosos al dance y a los sonidos del pop electrónico noventero


Por un momento estuvieron a las puertas de ser los terceros en discordia en la escena indie tras Vetusta e Izal. Pero no cuajó del todo. En el 2106, con Detroit exploraron con éxito territorios más bailables. Y en este 2019, con Oh Long Johnson se entregan ya por completo a ellos ahondando en sus influencias, recogidas del pop electrónico de los 90.

­-¿Las guitarras han dejado paso ya definitivamente a los sintetizadores?

-Sí. Aunque sigue habiendo guitarras, pero tienen menos capas y menos distorsión.

­-Este es un disco muy de los 90.

-Totalmente. Es una mezcla entre cosas que están pasando ahora y que nos interesan y lo que hemos escuchado siempre. Es que en los 90 éramos adolescentes y es la edad en la que más te marca la música.

­-Fue una década denostada que ahora empieza a ser reivindicada.

-Toda generación denuesta a la anterior. Pero los 90 tuvieron algo fantástico que ya no ha existido después, la convivencia entre todos los géneros: el indie, el pop, el rock, la electrónica... Todo tenía cabida.

­-Bueno, vosotros habéis conseguido poner de acuerdo a Los 40 y a Jenesaispop.

-Eso es muy guay. Siempre nos hemos mantenido en esa delgada línea que separa el indie de lo comercial. Y nos han dado palos de los dos lados. Hoy por fin podemos estar sonando con naturalidad en Radio 3 y en Los 40.

­-¿Aún os sentís identificados dentro de la escena indie?

-Es en festivales, que entiendo que es la escena indie, donde más nos movemos. En ese sentido sí. En cuanto a militancia, desde luego que no. Hoy no hay sonido indie.

­-Has dicho que este disco es un intento de desmarcaros de «muchas dinámicas absurdas de la sociedad». ¿De cuáles?

-Básicamente de estar unidos por cosas que no deberían y no estar centrados en lo importante. Hoy lo que se impone es la exposición, el parecer feliz. Lo de menos es la realidad. Ni la propia ni la del que tienes al lado. Y en este disco hacemos crítica y autocrítica de eso.

­-Es cierto, da la sensación de que en las letras hay mucho de ajuste de cuentas. Con los demás y con vosotros mismos.

-Hay mala leche. Hay mucho de utilizar la música para liberarte de cosas. Porque me parece mucho más productivo y sanador poner estas críticas en una canción que en un tuit. Mira que es un disco bailable y luminoso, pero en las letras hemos querido resaltar este tipo de cosas.

­-«Piensa mientras baila», decía el eslogan de un programa de radio de los 90.

-No lo conocía, pero sí, es exactamente eso. Es que la música de baile se ha asociado a la banalidad, pero siempre ha habido artistas, como Pet Shop Boys, que han aunado el baile con letras que iban más allá. Y temas de la música disco como I am what I am o I will survive se han convertido en algo que ha sido liberador.

-¿Qué cosas hacen que la vida sepa mejor?

-No son grandes cosas. Suelen ser detalles pequeños y la conexión con la gente. Pero hay que encontrarlas. Y para eso te tienen que pasar cosas, en el mundo real. Incluso a veces te viene bien que las que te pasen sean no muy buenas para que te des cuenta de las muchas superbuenas que hay a tu alrededor.

-Dices en «Oh Long John» «ahora que todo el mundo es poeta». ¿A qué te refieres?

-Es que ahora en Instagram todo el mundo es poeta, artista, cantante... A lo mejor es un poco viejuno lo que voy a decir, pero nosotros venimos de una época en la que admirábamos a la gente por ser músico, actor, escritor, pintor... Ahora se admiran a los youtubers o a los blogueros, que, lo confieso, no sé muy bien qué hacen.

-¿Será que os estáis haciendo mayores?

-Viejos, no. Nos estamos haciendo más adultos. Pero es que nos ha durado mucho la adolescencia. En cualquier caso lo que no vamos a perder nunca es la rebeldía de la juventud porque en este mundo al que nos dedicamos lo más interesante surge cuando tienes muchas inquietudes, cuando no das todo por sabido, cuando no das nada por hecho.

  • SANTIAGO MALATESTA

      JUEVES 4, 21.00 22 EUROS

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