«Cuando alguien hace lo que le da la gana, fascina»

La combinación de madreñas y liguero simboliza la dualidad de este artista, todo un icono en Asturias, a caballo entre la technovedette y el ruralismo de profunda tradición


Quizá semeje un contrasentido, pero con Rodrigo Cuevas no conviene frivolizar. Más allá de esa estética que combina elementos icónicos del tradicionalismo astur y de la escena gay hay un discurso musical y conceptual que trasciende con mucho -por nivel de compromiso, riqueza cultural, formación musical y sensibilidad artística -de los tópicos de ambos géneros. Y así ha sido por fin entendido, primero en Asturias -donde su popularidad solo es superada por el mito de Tino Casal- y ahora también en el resto de España. Hoy, como reza el título de su espectáculo, se pone El mundo por montera. Pero hasta que todo esto aconteció, hasta hace nada, Rodrigo Cuevas vivía en Galicia. En una aldea de la provincia de Pontevedra, rodeado de silencio y animales. «Lo que me está pasando ahora es increíble pero los años que viví en O Trebello me quedarán siempre grabados como los mejores de mi vida. Énchenseme os ollos de bágoas cada vez que vou», confiesa.

-¿Por qué no triunfaste en Galicia?

-Pues no lo sé. Pero aún me sigue costando Galicia. Sí, ahora me llaman, voy de vez en cuando y me siento querido. Pero sigo siendo muy minoritario.

-Tus canciones abogan por un tradicionalismo comprometido, que no idealiza un rural bucólico, sino que refleja su realidad: su desarraigo, la despoblación...

- El folklore siempre se utilizó para representar el momento en el que se cantaba. Por eso mis canciones hablan de eso. Lo que no tendría sentido es que yo hoy hablase de la siega.

-¿De quién te sientes más cerca, de Lina Morgan, de Concha Piquer o de Tino Casal?

-De Lina Morgan. Siempre será mi referente. Cuando era adolescente tenía un montón de vídeos grabados con obras de Lina Morgan. Me las sabía todas de cabo a rabo. Y la gente quizá hoy no se da cuenta, pero yo sigo diciendo cosas en mis espectáculos que las saqué de ella.

-Rodrigo Cuevas gusta a la señora de la aldea, fascina al friki, conquista al underground y enamora a la drag queen. ¿Cómo se consigue?

-No sé cuál es el secreto pero pasa por el empoderamiento. Cuando ves a alguien haciendo lo que le da la gana con naturalidad, fascina.

-Dices que no eres un provocador.

-No, no lo soy. Yo no transgredo nada. Hago lo que ya se hacía hace cien años. Yo soy un artista complaciente. Solo le doy al público lo que quiere.

-Ahora también dirás aquello de que eres tímido...

-También (se ríe). No soy inseguro pero no me gusta acaparar la atención.

-¿Por qué te interesan más las señoras de 80 años que tu generación?

-Porque me gusta escuchar y aprender. Tenemos muy valorado el acceso a la educación general. Pero hemos perdido mucho en cultura y conocimiento. No sabemos apenas nada de nuestro entorno. Esa sabiduría la encuentro en la gente mayor.

-¿Por qué esa señora, que posiblemente toda su vida había renegado de los «maricones», a ti te adora?

-Las señoras no renegaban tanto de los maricones. Es el hombre el que tiene miedo al maricón. Yo nunca sentí miedo a manifestar mi pluma delante de una mujer ni nunca una chica me hizo bulling en el colegio. Por eso, creo, los gais tenemos tantas amigas.

-¿Te preocupa que se te pueda reconocer solo como un icono gay?

-No creo que eso ocurra. Ni el público al que yo más me oriento ni el que mejor me acoge es el de la escena gay más mainstream. Esa escena es demasiado superficial. Ya podía tener un poquito más de profundidad. Lo que yo les cuento no les interesa. Prefieren que suba Leticia Sabater.

-Dices que la fama te quita libertad. ¿Qué no puedes hacer ahora?

-Hacer el gilipollas en público, como cualquiera. Porque si lo hago ya es «mira Rodrigo llamando la atención». Y eso que mi famoseo es de pacotilla. No quiero pensar como será la vida de Shakira. No la quiero ni regalada.

-¿Y qué te da la fama a cambio?

-Que la gente se interese por tu trabajo. Eso es lo más maravilloso.

-¿Cuáles son hoy tus metas?

-No me pongo ninguna meta. Nunca lo he hecho. Sería frustrante, seguro.

-Bueno, pues un sueño por cumplir.

-Jo, te parecerá una tontería, pero es tener una casa con lareira y hórreo.

-¿Y un sueño cumplido?

-Haber vivido en Galicia con mi rebaño de cabras y ovejas y mis animales. Ese era mi sueño desde pequeño. Y mira, lo cumplí con 23 años. Ya podía haber esperado un poco más porque eso siempre te da estímulo para vivir.

-Apenas hemos hablado de música.

-La música la siento como una acompañante de la vida. En todo momento. Tú me preguntas de música, yo te hablo de vida. Que te diga que quiero tener lareira y hórreo significa que mi experiencia musical más maravillosa sería sentarme al lado de un fuego y escuchar y cantar romances.

La sabiduría la encuentras en el rural y en la gente mayor”

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«Cuando alguien hace lo que le da la gana, fascina»