Jane Fonda se confiesa

«Crecí a la sombra de un monumento nacional», dice Jane Fonda. Y se refiere a su padre, claro. Uno de los cuatro hombres que marcarían su existencia. Así comienza el primero de los cinco actos del documental sobre su vida que emite HBO


«Soy lo que soy». ¿Pero quién es en realidad Jane Fonda? El documental Jane Fonda en cinco actos, dirigido y producido por la galardonada documentalista Susan Lacy y emitido por la cadena HBO, trata de dar respuesta a esta pregunta con una mirada intimista a la trayectoria vital de esta mujer singular que ha cumplido ya ochenta esplendorosos años. Ella ha sido icono sexual, activista política, estrella de cine ganadora de un Oscar, exitosa empresaria del fitness, además de madre y esposa. En este documental nos abre su corazón para descubrirnos su lado más oscuro y vulnerable: ese que no sale cuando los focos de la fama iluminan. Su vida es una mezcla de ingenuidad y valentía que la ha llevado a grandes logros y sonados errores.

El documental se basa en 21 horas de entrevistas con la actriz que quedan resumidas en dos horas muy cortas. Los primeros cuatro actos llevan el nombre de los hombres que más influencia tuvieron en su vida, su padre Henry Fonda y sus tres exmaridos: el cineasta francés Roger Vadim, el activista político Tom Hayden y el millonario Ted Turner. Hombres que modelaron su existencia ya que, como ella reconoce, se esforzó en adaptarse para convertirse en la mujer que ellos deseaban.

Robert Redford, Lily Tomlin, la productora Paula Weinstein y los excónyuges Tom Hayden y Ted Turner, son algunos de los que intervienen para ofrecer su visión de la veterana actriz.

Fonda empieza su relato hablando de su presumiblemente dorada infancia. Pero, tras el glamur de la familia perfecta, Jane tuvo que crecer entre el dolor que supuso la para ella incompresible enfermedad mental de su madre, que acabaría suicidándose cuando la actriz tenía 12 años, y la frialdad distante de un padre que terminaría enviándola a un internado mientras él empezaba una nueva vida. La respuesta emocional de Jane a este abandono fue una grave trastorno alimentario que arrastraría durante tres décadas de su vida.

El segundo acto está dedicado a su exmarido Roger Vadim, al que conoció con 23 años y con el que se casó en 1965. El director la convertiría en un objeto sexual con su película Barbarella, cuyas escenas de desnudo solo logró filmar tras beberse una botella de vodka. ¡Y al final tuvo que repetir la tremenda escena con resaca, porque un murciélago se había colado en pantalla! Juntos tuvieron una hija a la que Jane reconoce que fue incapaz de prestar la atención maternal que merecía. El documental también nos hace llegar la visión que su hija Vanessa tiene de la relación que mantuvieron.

Jane sintió la llamada de la acción política y decidió abandonar Francia, y a su familia, para regresar a Estados Unidos. Entramos en la época de influencia de su segundo marido: Tom Hayden. Con él pasaría de la sexi Barbarella a la odiada antipatriota Hanoi Jane. La combinación de su osadía con su falta de experiencia la llevaron a dar el paso en falso del que más se ha arrepentido en su vida. Viajó a Hanoi durante la guerra de Vietnam y se hizo una foto sentada ante un cañón antiaéreo y bromeando con las tropas enemigas. Traidora fue lo más bonito que le llamaron. Aunque en esta época la vida era caótica y muy hippy, Jane demostró que podía ganar dinero para la causa haciendo vídeos de aeróbic. De este matrimonio activista nació Troy.

Finalmente Hayden la abandonó. Fue un duro golpe ya que Jane no sabía estar sola. El millonario Ted Turner, su exmarido favorito y protagonista del cuarto acto, dará un nuevo giro a su vida. Un cambio que asegura le predijo una pitonisa: habrá mucho dinero y muchas tierras en tu vida. Tuvieron un matrimonio sólido. Se casaron en 1991, Jane tenía entonces 51 años. El idilio terminó cuando Jane decidió dejar de adaptarse al papel que Ted le asignaba y ser ella misma.

El último acto lleva el nombre de la actriz. Una mujer renacida profesionalmente (con el éxito de Grace y Frankie) y personalmente. En él nos desvela sus anhelos, su limitaciones, sus sueños. Nos mira a los ojos y afronta sus demonios: entender a sus padres y admitir su fracaso como madre. «Soy lo que soy», reconoce. Como todos.

LAS MIL CARAS DE JANE

Activista anti Trump, sex- symbol, actriz ganadora de un Oscar, madre y esposa por triplicado, la traidora «Hanoi Jane»... La mujer de las mil caras nos abre su corazón.

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