Belle & Sebastian: «No somos para nada estrellas del pop»

Mito del «indie» de los noventa, vuelven a Galicia tras el recital que dieron en Santiago en el 2014. Ahora lo hacen como una de las cabezas de cartel del Noroeste


Fueron el gran grupo de finales de los noventa. Cuando el brit-pop ya enfilaba la cuesta abajo y se avistaba el vacío para una generación, aparecieron ellos desde Escocia hilando el indie de los ochenta con el pop de los sesenta con un gusto y una sensibilidad fuera de los común. Ahora, dos décadas después, son un clásico que evoca tiempos mejores y más jóvenes para aquella audiencia que sintió el flechazo con ellos en el 2001. «Estuvimos en el festival de Benicassim justo cuando empezábamos a hacer giras importantes. Fue el primer festival grande al que fuimos. Nos encantó todo aquello», recuerda Chris Geddes, teclista de la banda.

-¿Qué hacen ahora que fuese totalmente impensable en los tiempos en los que eran una banda «indie» que editaba mil copias de sus discos?

-¿Musicalmente? No creo que haya mucha diferencia, más bien una continuidad. Aunque también hemos evolucionado, seguimos tocando la mayoría de las canciones antiguas bastante parecidas a cómo las grabamos en su día.

-Bueno, su actitud en el escenario es muy diferente. Cuando tocaron por primera vez en España, en 1997, eran una banda exageradamente tímida y estática. ¿No lo recuerda?

-Ah, sí, en Barcelona. Ahí la gran diferencia se encuentra en Stuart. Yo todavía me siento en la parte posterior y toco los teclados, excepto si estoy un poco borracho. Ha sido algo gradual, pero para ser sincero, nunca le pregunté por qué sucedió el cambio.

-¿Se sienten unas estrellas del pop?

-No, para nada Me siento como al principio. Puedo caminar entre la multitud en nuestros conciertos y nadie me reconoce. Eso es perfecto. Algunos de mis compañeros banda han tenido grandes cambios en la vida, al tener hijos y esas cosas. Yo me he dedicado a la jardinería en los últimos años pero, vamos, que vivo de la misma manera que en los noventa.

-Disco a disco han creado todo un universo sonoro y estético alrededor de la banda. Es uno de los grandes atractivos de Belle and Sebastian.

-Eso es la mente de Stuart y yo creo que lo hizo muy bien desde el principio. También influyen otras personas, pero es él quien escribe la mayoría de las canciones y quien toma la mayoría de las decisiones a nivel artístico. Sigue siendo su visión.

-En ese sentido, el cine es clave. ¿Concibe a Belle and Sebastian sin ese toque cinematográfico?

-No, en absoluto. El cine siempre ha sido muy importante para el grupo. Cuando nos juntamos por primera vez, había un montón de películas indie americanas que nos encantaban. Hablamos de directores como Hal Hartley y Richard Linklater, que fueron una referencia importante. También, por supuesto, la nueva ola francesa y el nuevo cine estadounidense de los años sesenta y setenta. Aparte, me gustan muchas cosas basura, spaghetti westerns y películas de kung fu de Shaw Brothers.

-Otro rasgo, sobre todo de los primeros tiempos, es el de dirigirse a los jóvenes afligidos. Para mucha gente fueron, en cierto modo, los Smiths de los noventa. ¿Qué piensa?

-Obviamente, hay algunos paralelismos con ellos, especialmente en la parte de arte. También en que los fans de cada banda son muy apasionados y que Stuart era un gran fan de los Smiths. Pero, al margen de ello, creo nuestra carrera ha sido muy diferente. The Smiths tuvieron un impacto mucho mayor que nosotros, pero solo estuvieron juntos durante algunos años. Realmente, siento que tenemos más cosas en común con bandas como Yo La Tengo o Teenage Fanclub que han seguido por más tiempo, o alguien como MF Doom en el hip-hop que, simplemente, sigue sacando música.

-Stuart dijo hace poco en una entrevista que querría estar en Abba, pero que Belle and Sebastian seguramente eran más como Grateful Dead. ¿No les gustaría tocar con Abba en su retorno?

-No, para nada. ¡Yo prefiero enredarme en una interminable jam sesión con Grateful Dead!

-Su último álbum es muy electrónico. ¿Qué motivó ese cambio?

-Creo que Sarah tiene más en sintetizadores últimamente, así que sus canciones tienden a tener muchas cosas electrónicas. ¡Y en el estudio los productores solo me piden que haga más y más partes de teclado! Pero todo es solo sonido. No veo una diferencia filosófica entre hacer movimiento de aire al puntear una cuerda o hacer un circuito.

-En el pasado ya publicaron temas electrónicos como «Electronic Renaissance» o «Sleep The Clock Arround». ¿Sienten que en «Girls In Peacetime Want To Dance» ha explotado todo?

-La gente se centró en ese lado de las cosas en Girls in Peacetime, pero también tenía canciones como Today y Ever Had a Little Faith que tenían una paleta de bandas de rock más acústica o tradicional. Somos muchos en la banda y a todos nos gustan muchos estilos de música diferentes, así que creo que nuestros discos siempre terminan reflejando esa mezcla en lugar de ser un solo género.

-El Noroeste Estrella Galicia, en donde van a tocar la semana que viene, tiene este año un cartel donde la mayoría de los artistas son mujeres. ¿Qué le parece?

-Es genial que el cartel tenga una buena proporción de artistas femeninas. Afortunadamente, las cosas están mejorando a ese respecto, pero todavía se siente como que las mujeres están subrepresentadas en general, y atrapadas en roles específicos en la industria de una manera que los artistas masculinos no padecen. Tocamos en el festival Latitude en Inglaterra la semana pasada y Solange era cabeza de cartel. Pero los cabezas de cartel las otras dos noches y la mayoría del resto de la alineación todavía eran bandas masculinas.

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