Galicia es última tendencia en libros

A Coruña es un bum, está entre las ciudades con más ajetreo literario, en el top 5 de las más visitadas por los autores en gira. La cultura es dinámica de Santiago a Pontevedra, aire fresco, tú a tú con la gente. Abren librerías. Hay una red que crece. Voces nuevas. Autores de primera que vienen a vernos. Algo se mueve... ¡Ellos!


Lee y deja leer, dice la bolsa que lleva al hombro Lorena Bembibre, Lo en las Nubes, lectora vocacional a la que siguen en la Red 14.200 personas. «Os lectores somos a resistencia -asegura-. Ler é militar na cultura. Penso que a literatura é o único que nos pode salvar... Noutros ámbitos das redes, como a moda, é todo poñerse verdes. No do libro é outra cousa: compartir. O libro crea lazos, amizades».

Las letras son tendencia en A Coruña, en ebullición literaria con una red de profesionales que están tendiendo puentes entre mundos, lectores y libros. «Non é só unha sensación. A Coruña está vivindo un momento real de dinamismo do libro que compararía co caso de Córdoba ou Granada anos atrás. Hai un caldo de cultivo, están pasando cousas...», afirma la poeta  Yolanda Castaño, aliento que sostiene el ciclo Poetas Di(n)versos, el taller de traducción de la Illa de San Simón y el Ponte Poética, con que abrir boca a versos este fin de semana en Pontevedra de cara al 23 de abril.

En A Coruña sale el sol todos los días para los libros. A veces hasta hay que escoger plan literario entre varias propuestas atractivas. Esta es una ciudad en el top 5 de las elegidas por los novelistas en gira, apunta Javier Pintor, otro nombre de referencia en la que es hoy la única ciudad gallega con una escuela de escritura creativa, que coordinan las dos poetas que son el sello Apiario, Antía Otero y Dores Tembrás, que no editan dos libros iguales. «A Coruña ten ademais unha asociación de editores e unhas librarías que están cambiando as maneiras de achegarse ao libro -argumenta Yolanda Castaño-. Hai apostas moi fillas deste tempo, e pequenas editoriais que non son tan pequenas, que suplen con dedicación, mimo, atención e entrega os medios das grandes. E venden. Hoxe nin os grandes son tan grandes nin os pequenos tan pequenos». Ahí están Apiario, Chan da Pólvora, Aira. Además, han nacido librerías que toman el relevo «con fuerza, y otras que parecían apagarse han resurgido», dice Pintor, coordinador del ciclo literario de la Fundación Luís Seoane y de los encuentros con escritores que llenan la UNED. 

Begoña Varela, que ha recetado literatura a varias generaciones y vivido primero el esplendor del mundo del libro en los 80 («con colas para pagar el día de Reyes, ¡era una fiesta!») y luego sufrido la crisis del 2009 aviva hoy el fuego lector en Lume. «Hay una cita de Bolaño que viene a decir algo como que hay cosas que se acaban. Los libros son finitos, los encuentros sexuales son finitos, pero el deseo de leer y de sexo es infinito, no se acaba. Los que vienen detrás van a tener esas ganas», dice Begoña, que cuenta que, en el posfranquismo, en Molist se vendían libros bajo cuerda y cómo a Lume se arrojaron cócteles molotov. «Fueron librerías que rompieron una lanza por la libertad de expresión», señala. Hoy los tiempos son otros, y las librerías están con ellos.

«Antes las librerías eran otra cosa, un mundo más cerrado. Gente que empezó a trabajar mucho antes que yo, a lo mejor en los años 40, te diría que las librerías eran casi templos en los que los libros no estaban al alcance de todo el mundo. Afortunadamente hoy, el libro es algo a lo que todo el mundo puede llegar. Y eso es maravilloso, que con el tiempo el libro se haya convertido en algo al alcance de cualquier persona», valora la librera de Lume.

De las mozas Moito Conto y Berbiriana han oído hablar todos los que viajan con el mapa de librerías molonas en la mano. Hay conversaciones que solo puedes tener en Moito Conto, donde siempre coincides con alguien, y libros que solo encontrarás en Berbiriana. «Nós eramos devoradoras de libros -cuenta Cristina Barbeito, que montó la librería-café Berbiriana con Alejandra de Diego-... E anos atrás vimos que aquí cando ías por un libro que ficharamos nas nosas librarías de referencia doutras cidades non o había. Nós temos claro que hai que estar coa xente, e tamén queriamos complementar, achegar libros de editoriais máis pequenas. Ter en Berbiriana a autores e autoras que admiramos é un agasallo para nós».

 Ellas

Las letras tienen buena imagen. Y género. Ellas. Son sobre todo manos de mujeres las que mueven y sostienen el mundo del libro en A Coruña y en Galicia. «Hay que poner en valor la figura de la librera, esa sensibilidad especial de las mujeres hacia los libros. La figura de la mujer en el mundo del libro, desde la escritora a la librera», insta Begoña Varela.

Otra librera de premio es Esther Gómez, de Moito Conto -con galardón Smart Commerce de la Xunta y un don para atraer a todo tipo de gente-, quien apunta que una librera, un librero, debe hoy tener feeling con el público.

¿Qué debe tener además una librería para que la pasión por las letras cuadre los números? «Non hai unha receita máxica, pero un libreiro o primeiro que debe facer é ler. As librerías deben ser espazos abertos nos que poder ir cos nenos, nos que un adolescente poida sentirse tan cómodo como o lector ávido. O libreiro é, como o bibliotecario, o intermediario. O libreiro ten que ser ademais escaparatista, xestor de redes sociais, xestor de recursos humanos e, por suposto, prescritor de libros. Estar atento a todas as tendencias do mercado! E elixir ben, asumindo riscos», sostiene Esther. La vocación es un poema. Hay un bum lector, clubes que no se pierden una cita con los libros, librerías como libros abiertos, bibliotecas que te acogen con cafés con letras. Personas, nombres propios, que rompen con valor inercias mortales. Y una necesidad palmaria, que señalan Yolanda y Cristina: apoyo institucional. «O apoio das institucións á produción artística, á creación, é necesario para que o movemento social teña forza. Se non hai ese apoio, iso lanza unha mensaxe á sociedade», manifiestan.

La buena literatura también se asoma a Instagram. «Na Rede atopas xente reflexiva, un libro é un acto íntimo que despois podes compartir. Niso axudan as redes. A escritora Laura Ferrero dicía, cando estivo na libraría, que se sentía feliz de desvirtualizar caras, que a xente que se coñece a través dos libros por Instagram non decepciona. É algo que tamén sabe Sira...», comenta Esther. «Se te reflictes na Rede de verdade, es a mesma que no mundo real pero chegando a máis xente. A biblioteca pública é un servizo esencial, e así está recollido na lexislación -afirma Sira González, que lleva las redes sociales de las bibliotecas coruñesas y se distingue en la prescripción de cómics-. A Coruña ten unha rede de bibliotecas que se amplía con autores, libreiras, lectores empedernidos. O lema é este: achegar o libro perfecto á persoa no momento no que o necesita».

En Santiago la diferencia es un valor en alza. Numax -un cine, una librería y un laboratorio de creatividad que sostienen Ramiro Ledo, Irma Amado, Pablo Cayuela, Carlos Hidalgo, Antonio Doñate, Xan Gómez, Mariña de Toro, Olalla Cociña y Margarita Ledo- es un ejemplo, un proyecto empresarial que florece en Santiago sobre todo en primavera, estación de libros nuevos. «Cando traballabamos por separado, viviamos nunha situación laboral inestable. Pero eramos moi apaixonados do que faciamos», cuenta Irma Amado, librera en Numax, que recuerda cómo cuajó este proyecto aparte en Galicia en torno al 23 de abril del 2014. Para el Día del Libro recomienda regalar el catálogo del fotógrafo Baldomero Pestana, «como agasallo especial», o la reedición en Sexto Piso de El coleccionista, thriller psicológico de John Fowles.

«Só hai dous tipos de proxectos culturais -subraya Irma-, os que deben ser viables e os que poden permitirse non selo... A nós vainos a vida nisto. O noso compromiso emocional é forte. Nós nunca renunciamos a movernos no que nos gusta, no gume, no amor polas cousas, con verdadeiras accións kamikazes dende o punto de vista da viabilidade! Pero é o bonito do proxecto. Se non, non tería sentido», asegura.

Hoy los nuevos talentos de la poesía gallega encuentran una salida, un puente con el público en Chan da Pólvora, editorial y librería que abren otras vías. ¿La relación entre ellas? «Son como dúas mans que cooperan, que traballan polo mesmo, quérense ben!», afirma el poeta al frente de la librería, Quico Valeiras. Para regalar el Día del Libro, recomienda Camuflaxe de Lupe Gómez, «que lle dá un pouso familiar a política, e onde a figura da muller ten un peso moi importante», y Conversa Ultramarina, una carta de Lois Pereiro «impregnada de poesía». No podía ser de otra manera tratándose de Lois Pereiro, tampoco de Chan da Pólvora, que cuenta en la editora con el faro en las letras de Galicia que es desde hace tiempo en tantas cosas Antón Lopo, ganador del Premio Manuel Lueiro Rey co poemario Corpo.

«É necesario que haxa proxectos que brinden a oportunidade de ter espazos especializados na nosa arte da poesía», valora Quico.

Una pionera en plena crisis

Mercedes Corbillón, pionera en llevar a la práctica el concepto de librería fresca, original, distinta en Galicia, da la cara de cara al 23 de abril -día que invita a convertir en una fiesta por todo lo alto con gente, libros y flores- por Salvaje Oeste, de Juan Tallón; «es un libro muy bueno, divertido, y político. Estás viendo en el telediario lo que pasa con la Cifuentes y lees a Tallón ¡y ves lo mismo! Yo soy muy tallonista». Los libros son divertido, la filosofía de Cronopios. «El nuestro es un éxito de imagen, los números son otra cosa...», dice ella. ¿Pero salen o no salen? «Tenemos la obligación de ser rentables. Esto no es un capricho», responde Mercedes en línea con los otros libreros que ha entrevistado Fugas.

Su gusto para los libros es una risa contagiosa. Y la realidad, que la librería que montó con sus hermanos Anxo y Margarita cumple ya nueve años en Pontevedra. «Abrimos en plena crisis y veníamos de un fracaso, el de la empresa inmobiliaria que tenía mi padre. Siempre hemos dicho que cambiamos los ladrillos por los libros. Teníamos esa idea, como lectores locos que éramos, de que quizá cabía una librería diferente. Y lo hicimos. Queríamos identificar el libro con alegría, diversión. Sacarlo del armario». Cronopios fue una revolución que dio popularidad a esta librería mucho más allá de los corrillos del libro.

Mercedes Corbillón está muy en sintonía con Javier Pintor y Esther Gómez. «Muchos de los autores de primera fila que han venido a Cronopios son los que ha traído Javier a sus encuentros literarios en A Coruña. Los libros te conectan con gente interesante y muy generosa», asegura Mercedes. «Lo maravilloso de ser librero es que tus recomendaciones ¡funcionan! ¿Me pides otra recomendación para el Día del Libro? El reto es recomendar uno que le pueda gustar a un lector avezado y a otro que lee un libro cada tres meses. Y eso pasa, por ejemplo, con El color de la leche, de Nell Leyshon, y con La uruguaya. Su autor, Pedro Mairal, estará el 10 de mayo en A Coruña, y el 11, en Santiago, una flor para esta primavera que Cronopios se ganó con Moito Conto. «La uruguaya es una recomendación para todos. Tan fácil de leer pero no fácil de escribir...», aprecia Mercedes.

Trama de premio

Long Play. Lois Pérez. Xerais. Esta es la recomendación para el 23 de abril de Trama, primera librería de Galicia con el sello de calidad de Cultura. «Lois Pérez es un poeta muy bueno, rocanrolero», reseña Carlos, que sostiene Trama, tan literaria como abierta, con Begoña, Rosa, Yolanda y Liliana. Si Aira das Letras es parada en Ourense y Versus en Vigo, esta ruta al pasar por Lugo entra en Trama. «Nacimos con la idea de ser una librería abierta, en la que la gente pueda disfrutar los libros», cuenta Carlos. Trama es también su club de lectura, que sostiene que la literatura gallega es un patrimonio. «El club de lectura es un ejemplo de cómo meter la ciudad dentro de la librería», afirma el librero.

«Los libreros tenemos que estar con la gente. Y también en las redes, aunque quizá nosotros las cuidamos menos de lo que deberíamos... En realidad, la red social más potente es la que viene aquí todos los días. Muchos de nuestros clientes son amigos», asegura quien advierte que los libros forjan amistades divertidas que se cultivan. «Alrededor del libro se hacen muchas cosas. Hoy muchas presentaciones ya no van de ‘A ver qué me van a contar’, sino que son una celebración. Un ‘Yo he escrito este libro y vengo a celebrarlo contigo’», dice. ¿Compensa o no ser librero? «Si te quieres hacer rico, busca otro negocio, me decían cuando abrimos... A nosotros nos compensa porque aspiraciones económicas no tenemos demasiadas, jajaja, pero ser librero es un trabajo bonito». ¿Se pueden/deben tocar los libros?, pregunto pensando en los tiempos en los que los buenos libros rehuían a los niños pequeños. «Claro. A veces oyes eso de ‘¡No toques!’. Hay que tocar... con cuidado», dice Carlos. ¿Están reñidos lo comercial y el buen gusto? «No. Agotamos el libro de César Brandon, el ganador de Got Talent. Eso es positivo -dice-. Que entren los jóvenes en pandilla preguntando por un libro es bueno. Que lean, que toquen, que sigan leyendo». Creciendo en los libros y en la vida, que no sería VIDA sin letras.

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