«¡A ver si va a ser Bruce Springsteen el Miguel Ríos americano!»

FUGAS

ANGEL MANSO

A sus 73 años el pionero del rock en nuestro país aún tiene cuerda para rato. Si hay que subir de nuevo al escenario, sube, y si hay que salir a la calle para protestar, también

29 mar 2018 . Actualizado a las 13:16 h.

No hay que hacerle mucho caso cuando dice que se va. Lo dijo hace siete años, pero nunca se fue del todo. Lo dejó porque no le compensaban todos los inconvenientes de la música actual, pero siguió colaborando en conciertos benéficos y escribió sus memorias. Ahora, una «ocasión única» le ha hecho subirse de nuevo a los escenarios a los 73 años. Que nadie se asuste, asegura que tendrá fuerzas suficientes porque no serán muchos bolos. El abuelo del rock and roll dice que eventos como estos le rejuvenecen, y a la vista está que tiene razón.

 -Esta gira es como lo de nos tomamos la última y nos vamos.

-[Risas]. Ya no voy a hablar más de retirada, pero supongo que sí. Es una gira única, es muy difícil reunir a tanto profesor encima de un escenario. Me invitaron a un festival internacional de música clásica de Granada para tocar por primera vez rock and roll en ese contexto, que es paradigmático en cuanto a su programación de música culta, y de pronto el concierto salió tan bien que lo grabamos y se está distribuyendo. A raíz de eso me ha surgido la posibilidad de hacer una serie de bolos. En fin, no creo que sea un principio de carrera.

-En tiempos de reivindicar la igualdad, tú la pides para el rock y para la música clásica.

-Claro, eso sí viene dado por todos los críticos más señudos de la lírica y del rock, no hay que hacer una separación ahora a principios del milenio de la influencia de ambas o enfrentarlas, es un poco pueril. Las dos han contribuido al engrandecimiento del ser humano, a la comunicación, a la cultura... tienen muchos puntos en común. Además, últimamente el rock tiene una técnica compositiva e instrumental importante.

-Todo esto empezó en la Alhambra y para un granadino tocar allí es...

-Nunca pensé que me iban a invitar a un evento como este, porque es un sitio para otro género de música, y yo no iba a cambiar de género. [Risas]. Ha sido estupendo, qué bueno que pudiera hacerlo aunque fuera a los 73 años.

-73 años y una gira por delante. Lo de «hasta que el cuerpo aguante» va contigo.

-De cualquier forma no creo que sea una gira al uso, porque no vamos a hacer muchos conciertos, y no es como antes que hacía esas giras estajanovistas que empezaban un día y terminaban 180 conciertos después en poco tiempo, lo que dura el verano aquí y en Latinoamérica. Yo creo que voy a tener fuerzas, si es lo que me estás preguntando.

-No lo dudo, parece que has hecho un pacto con el diablo.

-No, la verdad es que es un repertorio y una ocasión sonora única. Es como que rejuvenece, me pone las pilas. Es circunstancial, de no haber sido invitado a esto, no lo habría hecho.

-¿Cuál es el secreto de una carrera tan larga?

-Creo que intentar hacer cosas que no se parezcan mucho entre ellas. Ser muy prolífico cuando eres joven es fácil, se componen muchos temas cuando nos van sucediendo cosas en la vida que son cancionables, pero luego componer un tema que no se parezca a otro ya es muy difícil, porque casi lo tienes todo experimentado. Pero las canciones sí que tienen la posibilidad de ser revisitadas con diferentes estilos, con diferentes vestidos para que tengan otra apariencia. En este sentido, yo he tocado en Big Band... he estado en todas las formaciones por las que un cantante puede pasar.

-¿Siempre has sido dueño de tu carrera?

-A partir del Himno de la Alegría yo creo que ya tengo más responsabilidad de mi propia carrera. Hubo un par de años después del Himno que costó mucho trabajo hacer los discos que quería hacer, porque las compañías imponen mucho, tienen muchísimo peso a la hora de dirigir las carreras de la gente. Sobre todo cuando has tenido un éxito y quieren que lo repitas hasta la saciedad. Tuve suerte de que el Himno me vino a liberar un poco, gané un dinero que no esperaba ganar, y me di cuenta de que no era la ambición por el dinero lo que me movía, sino la ambición de aprender a cantar mejor, a hacer conciertos, giras...