Sara Baras: «Quiero que el espectador desee ser uno más de la compañía»

Antes de iniciar su gira internacional, mostrará su nuevo espectáculo, «Sombras», en Galicia. Una tierra a la que esta hija de militar destinado en Ferrol está muy unida

.

Sara Baras (1971) cumple veinte años. La bailaora y coreógrafa celebra dos décadas al frente de una compañía que le ha permitido a ella y a su equipo realizar sus sueños, poniendo en pie 13 espectáculos y más de 4.000 representaciones en todo el mundo. Y al público, soñar cuando la ve desdoblar sus sentimientos, desmadejarlos y desnudarlos a través del flamenco que esta gaditana lleva un paso más allá. Con su espectáculo Sombras, ahora en gira y que el 9 y 10 de febrero llegará a Vigo y A Coruña, nos propone un viaje a través del tiempo, los colores, el silencio, las luces y esas sombras que nos acompañan a todos para recorrer, en este caso, su trayectoria. Hablar con Sara Baras de Sombras es una paradoja. Porque esta artista, de trato amable y fácil, en las distancias cortas resplandece por dentro y por fuera. Así que no solo las condecoraciones que ha recibido por su mérito de bailar con una profundidad y talento innato le hacen ser una artista brillante. Será cosa del flamenco que «te permite sentirlo todo, igual que la vida», dice muy segura de sí misma, con su sonrisa enérgica y viva.

-Llegas a Galicia justo antes de iniciar una gira internacional. ¿Qué aporta este espectáculo?

-Para mí tiene una serie de valores que es lo que me han hecho que Sombras sea como un viaje por distintos lugares al que quiero dar una lectura nueva y llevar al espectador a sitios nuevos con los que se identifique, donde pueda descansar y quiera ser uno más de la compañía.

-«Sombras» se basa en distintos palos del flamenco. ¿Con cuál de ellos te sientes más a gusto expresándote?

-El flamenco tiene tantas diferencias en sus palos, con ritmos distintos, texturas y sabores diferentes, que es como la vida. Cuando era pequeña me gustaba bailar por seguidillas y por soleá. Ahora no, depende del momento. Hay días que estoy más para bailar por seguidillas. Otros me he encontrado mejor en la farruca… Por eso cuando hagamos Sombras en Galicia dependerá de muchas cosas. Aunque Sombras realmente empieza por una farruca, que es el baile que a mí me marcó desde que empecé porque tiene ese riesgo de estar sola y de utilizar el pantalón de una forma diferente, no solo por ir vestida de hombre sino por no tener dónde taparte. Y también, las letras de la farruca tienen que ver con Galicia, por eso lo hace más especial, ya que me permite unirme más a esta tierra a la que ya estoy unida.

-¿Por qué?

-A mí Galicia me encanta porque además mi padre es militar y estuvo destinado en Ferrol y tenemos mucha familia allí. Es uno de los públicos que más me gusta. Siempre dicen que en el norte el público es más frío y, en el sur, más calentito pero yo no estoy nada de acuerdo. En Galicia el público es calentito, maravilloso y me encanta.

-¿Puede una bailaora cerrarse a algún sentimiento cuando baila?

-Sí, el flamenco te permite sentirlo todo, igual que la vida porque en el flamenco entra todo. Hay momentos en que uno intenta expresarlo y otros en que, solo con sentirlo, lo expresa sin saber que lo está haciendo. Y son sentimientos muy de dentro. Algunos los siente y entiende todo el mundo y otros puede que notes que hay una magia pero no sepas por qué. Y eso es una de las cosas que más engancha del flamenco, tanto si lo ves desde fuera como cuando lo vives desde dentro.

-Hay artes que necesitan refrescarse. ¿También el flamenco?

-Claro, porque así es la vida. No puedes hacer lo que hacían los bailaores hace 200 años porque no sentían igual que hoy. Por tanto tu lenguaje, por mucho que quieras, si sientes esa libertad de expresarte como eres, te hará ligarte al ahora. Y yo soy una persona de hoy día. Las artes que tienen esa calidad, tradición y peso que tiene el flamenco, cuando las haces con el corazón, se funden contigo.

-¿Cuál es el saldo de estos veinte años sobre los escenarios?

-Es muy bueno. Cuando miro atrás me da mucho orgullo haber hecho las cosas de esa manera porque mi compañía es privada y se mantiene del público. Por eso lo primero que quiero es agradecer al público que durante estos veinte años nos haya dejado soñar y hacer soñar.

-¿Es cansado a veces ser Sara Baras, mantener la marca de la que tanto espera tanta gente?

-La responsabilidad en ocasiones sí duele porque siempre quieres estar igual o mejor, dar lo máximo de lo que eres pero hay momentos en que crees que no vas a poder. Aunque si te rodeas de un buen equipo y conecta contigo, te va a facilitar poder llegar a cumplir estos veinte años en los que no hemos parado de aprender, de subir escaloncitos para encontrar algo más, respetando la tradición y todo lo que nos han enseñado nuestros maestros, algo que agradecemos pero a lo que también aportamos algo diferente. Y eso es muy bonito.

-Cuando buscas la inspiración, ¿qué te ayuda más a encontrarla?

-Siempre hay una excusa para hacer un espectáculo y todas son buenas. Pero también la tierra ayuda. Somos un país que inspira mucho y tenemos muchas cosas de gran tradición, pureza y calidad, algo que a veces parece que te das cuenta y valoras más cuando te vas fuera. Por eso la inspiración me viene de diferentes maneras. A veces la inspiración me hace elegir un vestido con un diseño u otro, o tomar una dirección en la forma de coreografiar, o me imagino cómo tiene que estar iluminado el espectáculo o qué instrumentos voy a utilizar. La inspiración es algo mucho más amplio que un paso de baile en sí.

-Y aparte del flamenco, ¿utilizas otras artes para expresarte?

-No solo bailo, también dirijo y hago coreografías, así que siempre estoy sin parar. Pero no cultivo ningún otro arte a nivel profesional sino como hobby. Me gusta mucho la música y, aunque me siento también música por mis pies, por mi forma de zapatear en el escenario, no puedo decir que lo sea exactamente.

-Tu vida es muy intensa. ¿Tienes tiempo para las cosas mundanas?

-Mi verdadera pasión es mi hijo pero luego soy una persona muy curiosa y me gusta todo. Me gusta pintar, el cine, leer, me encanta mi tierra, los recorridos por diferentes lugares y compartir lo que uno va descubriendo. Ahora en Cádiz acabo de estar en el restaurante del chef Ángel León, donde he vivido un momento mágico con él y su equipo. Estoy agradecida porque el baile me ha dado el privilegio de poder aprovechar las cosas de otra manera. Si no estoy trabajando, saco partido al tiempo todo lo que puedo.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

Sara Baras: «Quiero que el espectador desee ser uno más de la compañía»