Diez libros que te hacen mejor persona

No llevan el rótulo de autoayuda, pero son ficciones que aúpan, que ayudan a iluminar, encajar o sobrellevar la realidad. A veces, solo a veces, un buen libro es también un libro bueno. Hay novelas, cuentos y poemas que valen lo que la declaración de los derechos humanos, y otras que son casi una obra de caridad

Libros Fugas combo

Dudo y me aventuro, que quien no duda se pierde una parte de la aventura, pero, a falta de informes oficiales, diría que hay libros que te hacen mejor, libros que inyectan esa voluntad con la fuerza de un deseo. La mejor autoayuda es a veces la ficción, capaz de hacernos viajar en low cost y aprender de manera no literal pero segura los derechos humanos. Hay ficciones que podrían recetarse para curar males como el odio, el racismo, el machismo, la soledad, la soberbia, el desconsuelo por la pérdida de un amor, un padre o una madre (ahí tienen Mamá, de Joyce Carol Oates; La isla de Giani Stuparich; Reunión en el restaurante nostalgia, de Anne Tyler, Mujer de rojo sobre fondo gris, de Delibes, o La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero). Y hay otras que promueven la causa del amor, avivan la amistad, enseñan la verdad de los afectos, o ayudan a calibrar la distancia que hay entre el genio y el aplauso. Grande. La bondad en la literatura es algo contingente, no necesario, ni necesariamente deseable, pero sostiene la biblioteca de consulta de la vida. Me refiero a lo que sientes cuando lees Hojas de hierba, o al Pessoa que dice: «Para ser grande, sé entero: nada exageres o excluyas. Sé todo en cada cosa». Me refiero a los libros tan necesarios para crecer como esa vitamina D que hoy hay que dar en gotas a los niños casi desde que nacen. A la Gloria Fuertes que reinventa los derechos del niño, o las definiciones de vida, amor, guerra o mar, y observa: «La siniestra oficina se humanizaba por las noches, se oía un leve teclado. Las máquinas se escribían unas a las otras cartas de amor». En dos obras magnas de Blackie Books, la Gloria de Lavapiés sigue aquí, en guardia ciento y un años después (como un volcán en erupción de ventas y simpatías que los intelectuales expeditos no tienen fuelle para encajar). El 2017 ha sido generoso en libros para tener cerca, como una linterna en el cajón de la mesilla de noche.

Se gana brío moral tras leer el canto desolador que es La perla de Steinbeck, que nos ilustra sobre lo feo del mundo, sobre lo peor que hay en nosotros y en el mundo, señalando lo que de verdad tiene valor. ¿No se crece mejor con El Camino... o siguiendo a Pippi Mediaslongas? Pippilotta sigue siendo Calzaslargas en una edición de Reservoir Books que reúne todas las historias de este clásico trash de la literatura. Ya saben: «A los niños les conviene una vida ordenada... si se la ordenan ellos». ¡Sí, señor, esa soy yo! Desde otoño, Pippi é galega gracias al sello Kalandraka... y es como un conjuro que Astrid Lindgren ideó en los 40 pero tan eficaz como los cuentos de Sendak contra la sobreprotección que les resta a los niños de hoy autonomía y valor. Prefiero El olvido que seremos, novela en la que Héctor Abad venga sin plomo el asesinato de su padre hace 30 años, a cualquier manual de paternidad. En esa pieza vive un padre bueno, un hombre que se ve bueno de verdad. ¿Cómo sentir el dolor y el horror de la historia sin Ana Frank? ¿Cómo defender la igualdad sin Chimamanda Ngozi? ¿Cómo vivir sin leer El Principito una vez más? Tampoco se puede sin La voz a ti debida, de Salinas, que cumple este año los 85. ¿Se acuerdan o ya no? «Yo te quiero. Soy yo».

DIEZ TÍTULOS CON PROPIEDADES

aunque la lista merece algunos más

«LA PERLA»

J. STEINBECK. EDHASA

PARA TRATAR LA CODICIA

Una vez conocida la historia no olvidamos la lección. Llevamos dentro a Kino, un humilde pescador en manos del azar, y a Coyotito, su hijo, víctima de una picadura mortal que evidencia las barreras que la ambición, el poder y el dinero levantan entre los hombres. Seguro que han sentido la fascinación por este clásico que Steinbeck, maestro de la condición humana, publicó en 1947 y deja en su lector tanto dolor como sabiduría. Cojan La perla, escuchen la canción del mal. ¿Pueden resistirla?

«EL PRINCIPITO»

A. SAINT-EXUPÉRY. SALAMANDRA

PARA MALES MUY ADULTOS

He aquí el secreto: solo con el corazón se puede ver bien, lo esencial es invisible a los ojos, enseña El Principito, una de las novelas breves más grandes de la literatura. Este es un viaje interespacial que atesora sentido, desarma sinsentidos, aclara la lucidez de la infancia e invita a recuperar al niño que hemos sido alguna vez, sorteando baobas para salir del cascarón en que nos va encerrando el mundo adulto. Este libro único de Saint-Exupéry debería ser una ITV que pasar una vez al año.

«EL OLVIDO QUE SEREMOS»

HÉCTOR ABAD. ALFAGUARA

PARA ALENTAR LA JUSTICIA

Un poema, unas memorias con traje de novela, un manual de paternidad emocionante que se ha tomado la justicia por la mano del arte de escribir. Héctor Abad Faciolince construye en este violín de tinta y papel que cumplió diez años en el 2017 un altar para su padre, el médico y activista por los derechos humanos Héctor Abad, asesinado en agosto del 87. «Mi padre siempre pensó, y yo le creo y lo imito, que mimar a los hijos es el mejor sistema educativo». Un principio. Vital.

«ESCUELA DE FANTASÍA»

GIANNI RODARI. BLACKIE BOOKS

PARA APRENDER A ENSEÑAR

El 2017 nos deja un Gianni Rodari para siempre, esa voz que sigue revolucionando el mundo educativo casi 40 años después de la muerte del autor. Edita Blackie, y habla (a padres, profesores y todos los que defienden el mundo nuevo de un niño) un mago que recuerda lo que los niños enseñan a los mayores, y apunta entre otras provechosas lecciones 9 formas de enseñar a los niños a odiar la lectura. Va una: convertir un libro en un instrumento de tortura. ¿No lo han hecho alguna vez?

«PIPPI MEDIASLONGAS»

ASTRID LINDGREN. KALADRAKA

PARA CRECER LIBRE, SANO Y FUERTE

Desde el otoño, este pelouro pelirrojo que ha enseñado a crecer sanas y muy fuertes en libertad a varias generaciones es gallega gracias al sello Kalandraka, que edita a otro clásico de utilidad para romper la burbuja de la hiperpaternidad, Maurice Sendak. La niña que vivía sola y feliz en la granja Villa Villekula con el mono Sr. Nilsson y su caballo, Pequeño Tío, ¡y un cofre lleno de chuches!, nació en los 40. Varios editores la rechazaron... antes de convertirse en un mito que vuelve a ser actual.

«ESPLENDOR»

MARGARET MAZZANTINI. SEIX BARRAL

PARA CURAR LA HOMOFOBIA

«Yo estudiaba sentado en el suelo, con la espalda pegada a la pared junto a la puerta de entrada; creo que dejé una marca en esa pared, como un caballo en su establo», escribe Mazzantini, que hiere, deslumbra y dispara al corazón del prejuicio en esta novela publicada en España en el 2016. La vergüenza se convierte en belleza, el silencio en verdad torrencial, en este libro con gran densidad emocional e imágenes que les impactarán. Cura leer a la autora de La palabra más hermosa.

«EL LIBRO DE GLORIA FUERTES PARA NIÑAS Y NIÑOS»

BLACKIE BOOKS

¡PARA COMÉRSELO!

Para los que tienen sus diferencias con el Diccionario de la RAE (ojo a ‘sexo débil’), una alternativa gloriosa conducida por Jorge de Cascante, antólogo cómplice de Gloria Fuertes, que nos ha dado en Blackie uno de los libros del año (sin permiso de Marías). Seguiremos en la Gloria pasado su centenario. Si quieren sentirse felices sin matar perdices, y saber de verdad qué significan la vida, el amor, la guerra o el feminismo este es su libro. Tan tan rico, diría la Fuertes, ¡que una niña se lo comió!

«EL LIBRO DE LOS ABRAZOS»

EDUARDO GALEANO. SIGLO XXI DE ESPAÑA EDITORES

PARA ABRAZARSE MUY FUERTE

Recuerdo el abrazo que sentí al descubrirlo. Un abrazo a pocos, a muchos brazos, con letras y cuentos que nos sostienen y no nos dejan caer. Es una pieza del 89 que no ha dejado de sumar reediciones. Galeano hace diccionarios de la lengua, del amor y de la vida, solo necesita cinco o diez líneas para denunciar mundialmente la injusticia, el abuso de poder. «¿Para qué escribe uno si no es para juntar sus pedazos?», se pregunta Eduardo Galeano en El libro de los abrazos, que reúne y pega nuestros cachitos.

«PROHIBIDO NACER»

TREVOR NOAH. BLACKIE BOOKS

PARA LUHCAR Y SENTIRSE CAPAZ DE TODO

Blackie Books es uno de los sellos que se han lucido este año haciendo buenos libros que son libros buenos. Entre otros, Margarita Dolcevita (una especie de Gloria Fuertes de ficción, que apuesto a que invita a ser mejor). Las memorias de Trevor Noah (Johannesburgo, 1984), hijo del amor en pleno Apartheid, están entre las que han iluminado el año que se fue. Prohibido nacer les matará o hará fuertes al sumirles en la historia de un niño prohibido por ley que llegó a lo más alto en EE.UU. Imprescindible.

«EL DIARIO DE ANNE FRANK».

NOVELA GRÁFICA. PENGUIM RANDOM HOUSE

PARA NO OLVIDAR LA HISTORIA

Ni repetirla. No podemos pasar página, ignorar el testimonio de la niña judía que escribió su diario oculta de los nazis en un desván con su familia en la Segunda Guerra Mundial. Anne murió en el campo de Bergen-Belsen el 12 de marzo de 1945. Pero sigue viva en su voz, como una dolorosa lección contra la deshumanización que ha hecho historia. Sus palabras, supervivientes del paso del tiempo. Una novela gráfica reinventa su relato de la mano de Ari Folman y David Polonsky.

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