El año del trap. ¿Y ahora qué?

CARLOS PEREIRO

FUGAS

A lo largo del último año, artistas con diferentes raíces y estilos han encontrado en el trap un curioso vehículo de expresión tanto para su música como para su humor

05 ene 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Amenazaba en el 2016 con asaltar la industria discográfica y, finalmente, acabó por hacer suyo el 2017. Fuera de los grupos de estadio, las grandes estrellas ya consolidadas y otros géneros ya adaptados en todo el mundo como el reguetón; el trap se ha hecho con su hueco por derecho propio. Para las nuevas generaciones, será un estilo musical más dentro de su iPod o su reproductor de música de turno.

La última revolución de la música urbana ha creado su propia jerga, sus normas y una nueva manera de entender el single audiovisual. Es casi imposible imaginar una canción trapera sin un vídeo que lo acompañe, lo que ha hecho de Youtube su hogar para el éxito masivo. No se vende en discos, se consume en clics. Pero… ¿y ahora qué? ¿Qué viene después del trap?

Por de pronto, lo que comenzó como un género mirado con cierto desdén y hasta criticado duramente por su tendencia lírica a la hora de entonar consignas machistas, ha acabado por atraer la atención de todo el mundo. Nunca tanto se había abusado del autotune, y nunca la gente se lo había pasado tan bien experimentando con él, al comprobar cómo podía convertirse en un efecto decorativo y singular, más que de mero complemento a la falta de voz (con perdón del reguetón, que ya había avisado con formaciones como Ventura de que el autotune podía dar mucho de sí).