Una visión apocalíptica de América

El escepticismo cobra cuerpo en la última novela de Salman Rushdie, quien, a fuerza de utilizar una lente deformante sobre lo que ocurre en el mundo, ha escrito quizá su obra más realista


Hace algún tiempo que Salman Rushdie (Bombay, 1947) decidió vivir sin guardaespaldas. Lejos queda la fatua por la que en 1989 el ayatolá Jomeini ordenó su ejecución tras considerar blasfema la novela Los versos satánicos. Hoy, viendo al narrador en sus 70 años, alguien mal informado podría considerar esto una pésima broma. Pero había que ver los términos del mensaje del imán Jomeini, caudillo religioso, guía de la revolución y representante de Alá en la tierra: «Hago saber a los orgullosos musulmanes de todo el mundo que el autor de Los versos satánicos, libro que va contra el islam, el profeta y el Corán, y todos los implicados en su publicación que eran conscientes de su contenido, han sido condenados a muerte. Pido a todos los musulmanes que los ejecuten allá donde los encuentren», exhortaba el mensaje emitido por Radio Teherán. Librerías atacadas e incendiadas, traductores y editores amenazados, algunos gravemente heridos y otros hasta asesinados. Hoy, decía, a sus 70 años, Rushdie parece despreocupado, incluso ya no mira de reojo cuando cruza la calle. Sin embargo, y pese a que en 1998 el Gobierno de Irán retiró su apoyo a aquel fatídico edicto religioso, no hace ni dos años que un grupo de líderes musulmanes subieron la puja por su cabeza y la recompensa ya está en cuatro millones de dólares. Él atribuye la insistencia a un mulá recalcitrante al que resta toda importancia.

Pero su vida sufrió durante años una violenta convulsión. La amenaza constante, la clandestinidad, la condena insoportable sobre su familia, la presión de la protección policial británica... Nada volvió a ser como cuando, con poco más de treinta años, el éxito bendijo su novela Hijos de la medianoche -quizá aún su mejor obra-, que ganó el Man Booker Prize en 1981, una historia familiar teñida de realismo mágico ambientada en medio de las turbulencias que generó la independencia de la India.

Aquel joven angloindio de exquisita educación en la Universidad de Cambridge fue virando su narratividad de aliento orientalista hacia la cultura inglesa, abandonando su mirada ingenua, y participando hoy de una visión mucho más escéptica desde que hace más de veinte años es todo un neoyorquino. Tanto que en su nueva novela, La decadencia de Nerón Golden [The Golden House], alcanza un alto nivel de pynchonización, entrando en comunión con los posmodernistas estadounidenses. Aunque no olvide sus mitos orientales y sus referencias a las culturas clásicas, la posverdad, la desinformación, el delirio conspiracionista, el fundamentalismo islámico, los personajes tóxicos, el terrorismo... son ingredientes principales de este cáustico novelón, una sátira política que se desarrolla en los EE.UU. de los últimos años, en que se pasó de vivir la irrupción de la esperanza de un cambio ilusionante con Obama a soportar la comedia bufa (de tintes dramáticos) del demagogo Trump.

Con su probado magisterio narrativo, Rushdie usa recursos propios del thriller para dar voz al cineasta René, que va descubriendo desde dentro las interioridades de la familia del magnate de oscuro pasado Nerón Golden, un perfil exuberante (también sus tres hijos) afín a los grandes mafiosos librescos que llena de color un retrato de América fidedigno a fuerza de ser deformante. El resultado es una visión apocalíptica del mundo, pesimista, por los extremismos que asolan el mundo.

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