Nicole Kidman: «No voy a dejar que mis hijos vean esta película»

M. ESTÉVEZ

FUGAS

ANGELA WEISS

Acaba de estrenar con éxito «El sacrificio de un ciervo sagrado», aunque su papel en la serie «Big Little Lies» le ha dado el aplauso unánime de las mujeres. «Mis amigas son los pilares de mi vida», asegura la actriz que sintió su pasión por el cine después de ver «La naranja mecánica»

09 dic 2017 . Actualizado a las 13:46 h.

Tras completar la ronda de festivales internacionales, se estrena El sacrificio de un ciervo sagrado, película del cineasta griego Yorgos Lanthimos. Recuperando los clásicos de sus ancestros, Lanthimos aborda la tragedia de Ifigenia en Áulide, de Eurípides, para tratar el concepto del sacrificio y el dilema. Al frente del reparto está Nicole Kidman, una actriz que este año se reveló también como una estrella de la televisión consiguiendo un premio Emmy por su papel en la serie Big Little Lies.

-¿Cómo se enfrentó a su personaje?

-Desde que leí el guion, decidí que era una comedia. Concebí la narración con humor y eso me permitió liberarme de la presión. Entiendo que Yorgos explora muchas emociones, cuestiones existenciales de la naturaleza humana, pero lo hace desde el corazón de una familia que es la que sufre las consecuencias. Créeme, no voy a dejar que mis hijos vean esta película.

-¿Qué destacaría de Yorgos?

-Es un cineasta autor, de los que a mí me gustan, preocupado por todos los aspectos del proceso de crear una película. Trato de trabajar con directores exigentes, que me permiten explorar e involucrarme en los personajes. No tengo miedo al fracaso. Una actriz que hoy en día quiere tener una carrera larga necesita variedad. Yo no me limito al cine, también hago teatro y televisión, como hicieron Bette Davis y Joan Crawford.

-Ha estrenado cuatro películas y una gran serie de televisión, no para de trabajar.

-Siento la misma pasión por actuar que cuando tenía 21 años. En este momento de mi vida quiero arriesgarme, romper barreras, estar abierta a trabajar con artistas que me brindan libertad. No soy una actriz controladora ni estoy aquí para complacer a nadie. Elijo ponerme a las órdenes de cineastas en los que creo, como mi amiga Jane Campion, a quien conozco desde los 14 años.

-¿Cuándo nació su pasión por la interpretación?

-Fui a ver La naranja mecánica y, desde entonces, no me canso de comer y beber cine desde la gran pantalla. Me fascina el cine y estoy comprometida con él.

-¿Falta perspectiva femenina en el cine?

-Absolutamente. Solo un 4% de las películas están realizadas por mujeres. Esa es la estadística. Creo que es importante repetir que necesitamos la opinión de mujeres artistas. Afortunadamente tenemos a Jane Campion y a Sofia Coppola. Nosotras, las actrices, como mujeres, debemos apoyar a las realizadoras. Esa es la gran verdad. Muchos dicen que las cosas han cambiado, pero no.

-¿Considera sus proyectos feministas?

-Digamos que se inclinan artísticamente hacia el feminismo. Siempre me ha incomodado la idea de imponer a los espectadores lo que deben sentir. Parte de la audiencia se identificará con un personaje, otros con otro, de eso se trata. Lo importante es crear una conversación.

-¿Se siente cuestionada por su trabajo?

-Soy actriz, me siento juzgada en cada momento. La forma de enfrentar a los juicios ajenos es evitando juzgar a los demás. Trato de enseñar a mis hijos lo importante que es no juzgar a nadie, mucho menos por las apariencias. Quiero enseñar a mis hijos a ser amables, empáticos, compasivos.

-Su personaje en «Big Little Lies» sufre abuso doméstico. ¿Le costó rodar esas escenas?

-Fue durísimo, durísimo. Recuerdo que hubo días en los que terminaba con moratones en los brazos y llegaba al hotel por la noche, me metía en la bañera y me ponía a llorar. No por mí, sino por las mujeres que padecen a diario esa brutalidad. Hay una epidemia en el mundo de abuso contra las mujeres, y la forma en la que hemos contado la historia de mi personaje es muy real.

-La serie defiende la unión de las mujeres. ¿Confía en sus amigas?

-Muchísimo. Mis amigas son los pilares de mi vida. Tengo cuatro que son mis puntos cardinales. Me han acompañado desde mi juventud y este drama está dedicado a ellas.

-El hecho de que usted y Reese Whiterspoon se unieran para hacer «Big Little Lies» ¿Ayudó a la hora de convencer a HBO?

-Sí. Reese y yo creamos una estrategia a la hora de vender la idea porque queríamos que la serie se desarrollara como la habíamos planeado. Nos unimos para producirla con una idea muy clara en la cabeza, protegiendo la integridad artística. La audiencia femenina quiere ver historias desarrolladas y contadas por mujeres, se han cansado de verse siempre desde la perspectiva del hombre blanco. Lo siento.